ENCUENTRO DE INTERCAMBIO Y REFLEXION ENTRE HOMBRES SOBRE MASCULINIDAD

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ENCUENTRO DE INTERCAMBIO Y REFLEXION ENTRE HOMBRES SOBRE MASCULINIDAD

 

CANTERA

HOTEL "LAS MERCEDES"

8 DE SEPTIEMBRE 1994

Objectivos
Presentacion
Expectativas
Masculinidad y femineidad - Caracteristicas y simbolos

Tabla 1 - Características de la femineidad
Tabla 2 - Características de la masculinidad
Características biólogicas/físicas
Los atributos físicos
Formas de vestirse
Agresión e inteligencia
Violencia
La construcción social de la masculinidad - Conclusión

La Construcción social del hombre: empezamos a cuestionar y críticar

¿Cómo nos sentimos?
Igualdad o Venganza
El trabajo
Pero, ¿quién era el hombre?
Tenemos que cuestionar y cambiar nosotros
El embarazo y la planificación familiar
El poder y la violencia
El machismo: ¿Lo podemos desaprender?
Conclusión

Los mecanismos que utiliza la sociedad para construirnos como hombres

Nos enseñaron que los hombres no lloran, no tienen miedo...hacen cosas de hombres.
Nos enseñaron que el hombre protege a la mujer
Nos enseñaron que el hombre debe practicar deportes.
Nos enseñaron que el hombre es inteligente y trabajador
Nos enseñaron que el hombre posee coraje y valentía.
Nos enseñaron que el hombre es fumador, bebedor y aventurero sexual
Nos enseñaron que el hombre es mujeriego.
Nos enseñaron que el hombre es libre.
Nos enseñaron cómo ser hombre desde la religión.
Nos enseñaron que el hombre es violento.
Nos enseñaron cómo ser hombre desde los medios de comunicación y la publicidad.
Nos enseñaron cómo ser hipócritas.
Conclusión

Las consecuencias positivas y negativas para el hombre a causa del modelo machista

Ventajas del modelo machista para los hombres (réditos)
Desventajas para los hombres -consecuencias negativas

Evaluacion

Acerca de la metodología implementada
Acerca del cumplimiento de los objetivos/expectativas
Acerca de los materiales didacticos
Acerca de la vida cotidiana
Acerca de futuro seguimiento
Otros elementos

A manera de conclusion

OBJETIVO GENERAL:

Analizar el modelo de hombre de nuestra cultura, su papel y las consecuencias para nuestro desarrollo como personas humanas-hombres en nuestra sociedad.

OBJETIVOS ESPECIFICOS:

Analizar las características de la masculinidad en nuestra sociedad.

Analizar el proceso de construcción social de la masculinidad.

Analizar consecuencias positivas y negativas de nuestra manera de ser hombres en distintos ámbitos de la vida.

[símbolo 3 : La mujer es sensible, espontánea, emocional y bella.]

[símbolo 4 : El hombre es fuerte, agresivo y usa bigote y barba.]

PRESENTACION.

Desde hace varios años CANTERA, como institución, viene realizando encuentros, talleres y seminarios con y entre mujeres. A través de la implementación de una metodología participativa que parte de la experiencias de las mujeres mismas, se ha podido promover procesos de reflexión y encontrar pistas y propuestas de acción para mejorar la calidad de vida de la mujer. En la actualidad se ofrecen dos cursos metodológicos para mujeres que abordan temáticas tales como: "Conciencia Corporal y Técnicas de Curación entre Mujeres", "Mujer, Concepción y Realidad", "Mujer, Cultura y Vida Cotidiana", "Metodología de Género y Educación Popular" y "El Amor desde las Mujeres".

Entendemos que la "perspectiva de género" va mucho más allá que la simple "participación de la mujer" en acciones de desarrollo, o la creación y financiamiento de "proyectos para mujeres". Incluye también el análisis de todas las relaciones entre las mujeres y los hombres (y también entre mujeres y entre hombres) con la meta de establecer igualdad, justicia y democracia en todas las esferas de la vida. Hasta ahora, este análisis ha sido realizado mayortariamente por mujeres pero muy poco por hombres. Lógicamente, entonces, se evidencia la necesidad que también los hombres vayamos reflexionando críticamente sobre "género" desde nuestro propio enfoque, en parte para entendernos pero, también para mejorar nuestras relaciones y la calidad de vida de todos/as. Ultimamente, esta concepción de perspectiva de género se ha establecido como eje fundamental del quehacer de CANTERA y ha sido asumido institucionalmente. Son las mujeres quienes más facilmente lo han hecho a lo interno de CANTERA pero desde hace mucho rato se comenzó a percibir la necesidad de sensibilización y capacitación en "género" para los hombres que trabajamos en CANTERA. Incluso, las mujeres de CANTERA, presionaban muchísimo para que se hiciera algo.

A la par de esto, se dio otro fenómeno interesante. Recibimos algunas llamadas telefónicas de parte de varios hombres, interesados en la temática de género, solicitando participar en los cursos metodológicos para mujeres. Cuando les informábamos que éstos eran exclusivamente para mujeres, nos preguntaban, "¿y cuándo van a ofrecer algo para nosotros?". Esto nos hizo pensar que, en realidad, casi no existen espacios para hombres donde podamos reflexionar en conjunto asuntos que afectan nuestras vidas y sobre los problemas que enfrentamos. El interés interno institucional se juntó con estas demandas externas y decidimos actuar.

Inicialmente, pensamos en traer a algún "experto" para impartirnos un taller sobre la temática, pero luego optamos por organizar un encuentro entre hombres sobre masculinidad con la implementación de una metodología participativa. Para nosotros, como equipo coordinador, todo el proceso de planificación, ejecución e incluso de la elaboración de la memoria del encuentro, ha sido una experiencia muy rica de aprendizaje y sensibilización acerca de la perspectiva de género. La aplicación de los principios de la concepción metodológica dialéctica de la educación popular, nos ayudó a partir de la propia realidad y experiencias concretas de los participantes y así facilitar la reflexión crítica sobre el tema, articular ideas y crear conocimientos colectivamente.

En este primer encuentro de intercambio y reflexión entre hombres sobre masculinidad, nos pudimos juntar 41 hombres de distintas partes del país (Managua, Nueva Guinea, Ciudad Sandino, Belén, y Mateare, entre otras) para iniciar un proceso de reflexión sobre lo que significa "ser hombre" en la sociedad nicaragüense. Algunos trabajamos como técnicos de ONGs en programas de desarrollo en el campo y en la ciudad, otros están involucrados directamente en proyectos de desarrollo a nivel de base, otros son estudiantes, y algunos individuos interesados en la temática.

Con esta memoria, pretendemos compartir lo que discutimos, lo que descubrimos en conjunto en el encuentro: las características de la masculinidad; cómo la sociedad define los roles genéricos a los hombres y a las mujeres; los privilegios que tenemos como hombres y las consecuencias positivas y negativas del machismo para nosotros los hombres. Ha sido para nosotros un punto de partida... un inicio...

EXPECTATIVAS:

Teníamos expectativas amplias y variadas. En síntesis y a nivel personal queríamos, "conocer y profundizar un poco la masculinidad, desde nuestro propio enfoque y desde una perspectiva no machista e intercambiar experiencias sobre el amplio tema de la masculinidad y sobre lo que significa ser hombres".

También esperábamos "ampliar nuestros conocimientos sobre el papel de la masculinidad en nuestra sociedad y sobre la responsabilidad de nosotros como individuos y parte importante de la misma y reflexionar sobre la viabilidad de la aplicación de estas ideas".

A nivel de las relaciones humanas queríamos, "conocer otra técnica para un nuevo modo de relación entre las personas", y "conocer un poco más de lo que se ve hoy para una nueva relación con las personas del sexo opuesto y el trato que debemos tener a nuestra pareja".

Las expectativas de algunos se centraron más en la transformación de la sociedad y el deseo de "entender y reflexionar sobre la incidencia del machismo en la sociedad y especialmente en la familia para buscar la superación de este fenómeno y lograr la igualdad social mujeres-hombres".

También, se habló de "construir algunas ideas que permitan, desde la premisa de la igualdad, acciones de hombres y mujeres que posibiliten mayor unión (de pareja, en la

familia, en la sociedad) para poder mejorar las condiciones de vida". Sin embargo, se esperaba abrir "un espacio de reflexión sobre la igualdad de género desde nuestra "posición" como hombre" que permitiera, además, "desarrollarnos mejor como individuos y mejores hombres en nuestra sociedad y en el desempeño de nuestro trabajo".

También se expresaron expectativas sobre la propia visión de nosotros mismos. Se quería "intercambiar con otros hombres cómo se ha construido la masculinidad desde los roles impuestos por la sociedad, intercambiar experiencias de cómo han vivido la sexualidad y proponer una nueva visión de la masculinidad en la cual vayan nuestros sentimientos como el miedo y la homosexualidad." Incluso se esperaba "profundizar sobre los últimos trabajos hechos en el tema de la masculinidad en el mundo y analizar la influencia de la cultura, los arquetipos masculinos, los prejuicios, errores, y falsas ideas que existen acerca de la masculinidad."

Muchas de las expectativas coincidían con lo que nos proponíamos trabajar.

Otras, sin embargo, las miramos como muy ambiciosas y fuera del alcance del encuentro (por ejemplo, "profundizar sobre los últimos trabajos hechos en el tema de la masculinidad en el mundo"). No obstante se consideró que hubo suficiente correlación entre las expectativas y los objetivos propuestos para seguir con el encuentro.

MASCULINIDAD Y FEMINEIDAD - CARACTERISTICAS Y SIMBOLOS

Con el propósito de analizar las características de la masculinidad en nuestra sociedad y ver las distintivas de la masculinidad y la femineidad nos dividimos en 6 grupos. Tres de los grupos trabajaron las características y símbolos femeninos mientras los otros tres trabajaron los masculinos.

En las tablas 1 y 2 hemos recogido las características masculinas y femeninas.[ Algunos de los símbolos dibujados por los participantes los hemos intercalado a lo largo de esta memoria]*. A continuación de las tablas, presentamos una síntesis de lo que se discutió en los grupos a partir de las características.

[(Dibujo) : Bilando Al mercado Embarazo ]

TABLA 1 - CARACTERISTICAS DE LA FEMINEIDAD

TABLA 2 - CARACTERISTICAS DE LA MASCULINIDAD

FISICAS-BIOLOGICAS

CULTURALES-SOCIALES

PSICOLOGICAS

El hombre es fuerte, musculoso, alto, ronco; tiene vellos; posee barba y bigotes; tiene pene (el mayor tamaño le hace más hombre todavía), genitales.

No tiene los pechos grandes y tiene pelo en el pecho..

Tiene las caderas reducidas.

 

"El hombre se considera TARZAN."

[Símbolo 1]

 

- Tiene más libertad sexual y social.

-Usa el pelo corto.

-El hombre conforme a ciertos modelos de vestir, usa camisa, pantalón y zapatillas. No usa chapas en la oreja y si lo hace, sólo en una.

-El hombre es el jefe, proveedor, productor. Es indispensable, resuelto.

-El hombre es el representante legal de la familia - firma documentos y toma decisiones -.

-Es libre de ir y venir donde quiera solo.

-El hombre participa en ciertos juegos (beisbol, boxeo, etc.) de naturaleza física y cuando es niño juega con juguetes, adecuados para varones (por ejemplo, serrucho, pelotas, carros, etc.)

-Usa colores fuertes o el celeste.

-El hombre trae los reales a la casa.

Es competitivo.

Es menos emocional (los hombres no lloran).

Es menos preparado para sufrir infidelidad.

Es más inteligente y más racional.

El hombre es superior, independiente; tiene mayor dominio y oportunidades;

es líder, audaz, capaz; es engañoso, mentiroso y peligroso.

Tiene arrojo, valentía, temeridad.

Los hombres no tienen miedo

Las notas o calificaciones académicas son importantes.

Es irónico, boludo, haragán.

Es agresivo.

Características biólogicas/físicas:

Cando nace un bebé, "lo primero que le busca uno es el pene y sus genitales para saber si es macho", comentó uno de los participantes del encuentro. Existen diferencias biológicas, de sexo, que nos permiten identificarlos respectivamente como niño y niña. Sin embargo, desde este primer instante de vida, los dos, la niña y el niño, ingresan a un mundo, un sistema social que define claramente cómo tienen que ser.

Este sistema social, además de diferenciar, también discrimina. Esto lo miramos claramente en los comentarios de uno de nosotros quien dijo, "en Nueva Guinea las parteras cobran 10 córdobas si nace una niña y 20 córdobas si nace un hombre-macho". Pues, vale el doble el niño varoncito. Y con su entrada al mundo, "se gana la gallina" la partera. Mientras, con el nacimiento de una niña se dice que, "se perdió la gallina" y que llegó, "carne para el pueblo". Desde que nacemos nosotros los hombres, estamos más valorados por la sociedad que las mujeres, por el simple hecho de ser de sexo masculino, de tener pene y testículos.

Los atributos físicos:

La apariencia y los atributos físicos también son considerados por la sociedad como características masculinas o femeninas.

"Algunos hombres usan el bigote sólo o usan barbas para presentar su masculinidad". El pelo, en sí, es un símbolo

fuerte de lo masculino y para muchas personas tener mucho pelo, especialmente en el pecho, es asociado con virilidad y hombría. En contraste, se espera que la mujer no tenga mucho vello y que tenga la piel suave. Los cortes de pelo también distinguen lo masculino de lo femenino. Se espera que la mujer tenga pelo largo y el hombre pelo corto y que la mujer experimente más con diferentes estilos y hasta colores de pelo, pero al hombre esto no se le permite.

Para algunos hombres la mujer es más femenina si tiene "pechos pronunciados" pero, al contrario, el hombre no debe tener pechos, sino músculos bien desarrollados. La fuerza física caracteriza lo que es ser hombre, igual como el hecho de tener una voz fuerte y ser alto, o tener el pene grande. Los hombres son rudos, fuertes, grandes; simbolizados por el dios Apolo, mientras las mujeres son delicadas, suaves y físicamente débiles.

[Símbolo 7 : El hombre se considera dueño del mundo.]

Formas de vestirse:

Las formas de vestir son muy importantes en nuestra caracterización masculina y femenina. La sociedad nuestra impone normas muy estrictas de vestirse desde la infancia hasta la muerte. ¿Quién va a comprar ropa azul para su recién nacida hija o ponerle chapas a su niño tierno? ¿O quién va a esperar que un anciano se vista a la última moda? Nadie, porque las normas están bien establecidas por la sociedad y transmiten nuestro sexo masculino o femenino a la sociedad: "La masculinidad se caracteriza en los hombres en su forma de vestir. Usan pantalones, camisas, etc." y "los vestidos son usados solamente por las mujeres en nuestra sociedad", comentamos.

[Símbolo 4 : El modo de vestir del hombre]

[Símbolo 5 : Los vestidos son para las mujeres]

En la práctica actual, sin embargo, existe más flexibilidad para las mujeres. Muchas se ponen pantalones y camisas y esto está socialmente aceptado pero, "si un hombre usa o se pone un vestido, se duda de su condición masculina; los demás hombres lo rechazan y las mujeres se burlan o divierten". Se comentó que hasta la tela que se usa para ropa de mujeres y de varones tiene un valor simbólico. Las mujeres usan "tela suave, colorida, de figuras, y de dibujos." En la tela y en su forma de vestirse se reflejan "sensualidad, erotismo, alegría, vivacidad o tristeza, luto o dolor." Se dijo que "la tela negra se usa socialmente para entierros y duelos y que apartándolo de este significado puede dar origen a relacionarlo con el sexo". Los hombres, tradicionalmente usamos colores oscuros y somos muy sobrios en nuestra forma de vestirnos.

Varios de los símbolos que nosotros asociamos con la femineidad se relacionan con la ropa que usa la mujer (zapatos de tacón alto, medias, la minifalda, el blumer, la tanga, el brasier, etc.) y reflejan una expectativa nuestra: que la mujer se vista de una forma "sexy". Pero refleja, a la vez, actitudes y comportamientos nuestros que toman a la mujer como un objeto, más que como una persona.

[Símbolo 25 : Pasatiempos y hábitos sociales:]

Cuando somos niños y jóvenes se espera que juguemos con juguetes adecuados para un varoncito: carros, tanquetas, avioncitos, etc., y que las niñas jueguen con muñecas. Esta división sigue durante la vida. Los hombres tenemos que interesarnos en los deportes físicos, violentos, como el boxeo y el beisbol, los cuales caracterizan al hombre/macho de nuestra sociedad.

La sociedad espera, también, que aprendamos a temprana edad, a fumar y a tomar licor, hábitos sociales que se identifican fuertemente con lo que significa ser hombre en nuestra sociedad. Son, en sí símbolos muy fuertes de nuestra masculinidad. Se exige también que el hombre jóven sea sexualmente activo. Su capacidad de conquistar a mujeres, su virilidad son un elemento imprescindible en la ejecución de su masculinidad: "... y cuando crecés, tenés que ser mujeriego, tomador de licor, fumador, padre.... Si salís del esquema recetado, te cuestionan; se burlan de vos; dudan que seas "hombre de verdad"; te acusan de ser cochón".

[Símbolo 9 : Para hombres...MUY H...]

Agresión e inteligencia

Este "esquema recetado" también impone características de una naturaleza psicológica, las que influyen muchísimo en el comportamiento social del hombre: "Si nacés varón, tenés que ser fuerte, agresivo, competitivo, trabajador, protector, proveedor de la familia, independiente...". Estas características están especialmente presentes en nuestra vida laboral y en las relaciones con otros hombres. Sin embargo y aparentemente en contradicción a esto, como hombres, también, "nos caracterizan la inteligencia y la racionalidad".

Creemos que por naturaleza somos seres superiores a las mujeres y para ser hombres de verdad tenemos que demostrarlo a través del ejercicio de la autoridad, el dominio, y el poder en todas las esferas de la vida, pero especialmente sobre las mujeres: "El ser masculino significa ser macho, tener dominio sobre las mujeres. En algunos casos se jactan de ser muy machos al tener dos o más mujeres; no dejan trabajar a su compañera; las maltratan física y moralmente." Reafirmamos nuestra masculinidad, a través de la manifestación pública de nuestra fuerza, agresividad, autoridad y poder.

[símbolo 10 : Más inteligentes, más racionales]

 

Violencia

El hecho de asumir todas estas características (la agresividad, la fuerza, el dominio, el poder, la superioridad intelectual, etc.) nos lleva a otra manifestación que nos caracteriza como hombres: la violencia. El hombre aprende que para expresar su masculinidad tiene que ser violento, y en muchas ocasiones esta violencia se manifiesta en contra de las mujeres. Incluso, esta violencia se justifica de cierta forma, por considerar que la mujer, por su sexo, es un ser inferior al hombre. De hecho, muchos de los símbolos y características que identificamos nosotros como de la femineidad - "lo femenino es ser callada, sumisa, amable, sensible, delicada, tierna, entregada a las tareas de la casa, obediente, etc." - refuerzan ciertas actitudes predominantes en nosotros en relación a la inferioridad de la mujer y nos lleva a acondicionarla en función de las necesidades nuestras como hombres. Todas las características que se atribuyen a las mujeres reflejan su papel (aprendido) en la sociedad. La mujer cocina y da de comer a su hombre; lava y plancha ropa; hace las tareas domésticas; garantiza hijos/as (preferiblemente varones) y los cría; garantiza placer sexual, etc.

Como se mencionó anteriormente, los hombres tratamos a las mujeres "más como objetos que como personas humanas" Aprendemos que la violencia física (el maltrato), psicológica y sexual (moderada tal vez en la mayor parte de los casos) es para nosotros una forma legítima, necesaria y aceptada de tratar a la mujer. Más que esto es un derecho y un deber que tenemos los hombres, creyendo que somos, por nuestro sexo, superiores y mejores.

 

 

La mujer existe para nuestro beneficio, satisfacción y placer como cualquier otro objeto fabricado o de la naturaleza: "La guitarra simboliza a la mujer porque tiene similitudes, digamos su apariencia de forma física (cintura y sus caderas). Hay que tocarla para que dé punto. Uno se divierte con ella; de tanto tocarla, te emocionás y no querés dejarla; la cuidás; no te gusta que otro te la maltrate. Cuando te gusta buscás formas de hacerla hablar. La cosquilla la tiene al centro donde a vos te gusta desarrollar tus habilidades. Si te encontrás otra mejor, la cambiás. Esto es de forma física, ya que en otros aspectos es incomparable. Es lo mejor que ha dado la naturaleza".

[Símbolo 11 (con chapas, collar) : La guitarra simboliza a la mujer]

 

La construcción social de la masculinidad - Conclusión

"La mujer es lo mejor que ha dado la naturaleza." Es parte del entorno del mundo físico en el que actua el hombre. La mujer es parte de la naturaleza que el hombre tiene que dominar. La mujer, como cualquier otro objeto es, a final de cuenta, desechable. Cuando ya no nos sirve, la podemos cambiar por otra - un modelo más moderno, más jóven-, como si fuera un carro o un caballo. La sociedad nos afirma en nuestro derecho de tratar a la mujer como un objeto y hasta lo valora como un deber de todo hombre. Tenemos que ser conquistadores, aventureros, "Don Juanes", "Casanovas". Tenemos que ser agresivos, dominantes, competitivos, fuertes, fumadores, tomadores, sin miedo, mujeriegos. No ser así, o por lo menos no parecerlo así frente a los demás hombres e incluso frente a las mujeres además que ser una debilidad, es socialmente inaceptable y castigable para nosotros los hombres. Pone en cuestionamiento nuestra masculinidad.

Aprendemos a "ser hombres" dentro de un esquema social muy rígido y formal, machista. La sociedad nos construye, nos inculca actitudes, valores y formas de conducta, y si no nos conformamos a sus normas y expectativas nos aisla, nos castiga, nos margina. En este proceso de construcción social, existen dos modelos: uno para nosotros los hombres y otro para las mujeres. Empieza con el nacimiento de un bebé - ropa azul para él, rosada para ella, muñecas para ella y carritos para él - y sigue a lo largo de todas las etapas de la vida: la infancia, la juventud, la adolescencia, y aún cuando somos adultos y ancianos. La sociedad nos programa, nos construye, y pocos hombres cuestionamos ni criticamos su forma de hacernos hombres.

La Construcción social del hombre: empezamos a cuestionar y críticar.

Pero, ¿qué tal si la cosa fuera diferente, si fuera al revés? ¿Qué tal si desde la niñez, nos enseñaran que los niños juegan con muñecas y que la mujer manda en la casa y trabaja mientras nosotros nos quedamos en la casa a cocinar, lavar ropa y cuidar a los/as niños/as? ¿Qué tal si el hombre saliera embarazado y la mujer fuera violenta?

Para poder empezar a cuestionar y analizar más a fondo nuestras actitudes, valores y formas de conducta como hombres miramos un video titulado "Marta y Raymundo". Hecho en Sao Paulo, Brasil, trata de una pareja en una ciudad que podría ser en cualquier lugar de América Latina. Es un matrimonio típico, con una sola diferencia: los papeles de la mujer y del hombre están invertidos. Es Marta la que va al trabajo, fuera de la casa, la que sale a tomar cerveza con sus amigas, la que controla los reales, la que manda en la casa. Raymundo, mientras tanto, se queda en la casa. Cocina, lava ropa, atiende a los/as niños/as y todos los oficios domésticos. Surge un problema entre los dos cuando Raymundo anuncia que, otra vez, está embarazado. Marta reacciona muy violentamente y acusa a Raymundo de no haberse cuidado y de dónde van a sacar más reales para criar a otro niño. Regresa tarde del trabajo, bola, y empieza a maltratar, físicamente a Raymundo.

Antes de finalizar el video, en el momento que Marta empieza a golpear a Raymundo, se apagó para entrar a una discusión sobre el mismo. Se nos pidió a los participantes que nos centráramos en LO QUE SENTIMOS mientras mirábamos el video. Para algunos de nosotros fue mucho más fácil expresar LO QUE PENSAMOS SOBRE el video, articular nuestras opiniones objetivas, que los sentimientos vividos. A continuación, presentamos una síntesis de lo que sentimos y también de lo que pensamos sobre el video.

 

¿Cómo nos sentimos?

Las primeras palabras que usamos para expresar lo que sentimos fueron dichas entre risas nerviosas y suspiros profundos. Algunos de nosotros, a pesar del aire acondicionado estábamos sudando y todos experimentábamos sensaciones internas de incomodidad que se manifestaron en nuestros gestos y movimientos físicos. Parecía que entramos en un estado colectivo de "shock".

"Fue todo un drama. Parecía que estábamnos mirando una película de terror, como éstas de ficción cuando las hormigas dominaron el planeta".

Expresamos nuestros sentimientos, aunque con bastante dificultad:

- "Pues yo me sentí con temor. Parecía que estaba viendo una versión del apocalipsis. Los papeles, de viaje, habían cambiado."

- "A mí me dejó un sabor amargo. Me dio escalofríos, parecía que a mí me estaban pegando porque yo trabajo, mantengo mi hogar y me sentí humillado."

- "Realmente, allí me sentí débil, me sentí arrastrado, como pendejo, porque una mujer nos estaba imponiendo".

- "Me sentí bajo, desconcertado, chocado".

- "Mirando la pelícua me sentí anulado".

-"Yo me sentí herido en mi amor propio como hombre porque no se podía... Es muy difícil que en esta sociedad en que vivimos, llena de muchos prejuicios, aceptemos esto."

Igualdad o Venganza

Analizando el video pudimos ponernos de acuerdo sobre algunas cosas. Uno de los elementos que nos chocó fue el hecho que la mujer trataba mal al hombre: "Para mí fue incorrecta la forma en que trata la mujer al hombre sólo porque él no trabaja y ella trabaja. Entonces trata de humillarlo". Mientras hablamos de que en teoría debería existir la igualdad, también se expresó que "hay grupos femeninos que piensan en la igualdad pero el asunto no es la venganza como parecía aquí."

[símbolo 21 o 19 : Igualdad: ¿cómo alcanzarla?]

Sin embargo, el hecho de "poner las cosas al revés nos ayuda a reflexionar sobre la injusticia que se da, o sea, la explotación de la mujer". Nos sentimos muy amenazados al pensar que la mujer podría, no solamente alcanzar la igualdad, sino superar al hombre, en el trabajo y aún dominarle sicológica y físicamente, hasta para golpearlo.

El trabajo

Otro punto interesante fue el que los oficios domésticos que realiza Raymundo no los consideramos como trabajo: "...porque él no trabaja y ella trabaja." Para algunos, sin embargo, esta situación de los roles invertidos, acerca del trabajo, no era tan irreal: "En el actual momento que estamos viviendo hay mujeres que están en el trabajo, y nosotros nos quedamos en la casa. En muchos casos de la vida, no me he sentido así, porque se necesita un entendimiento entre el hombre y la mujer en el hogar. Por el actual problema del desempleo se siente más cercana la situación que se muestra en la película". El tener trabajo, un oficio fuera de la casa, va muy vinculado con nuestra visión de nosotros mismos como hombres, de nuestra identidad masculina. Cuando perdemos nuestro puesto de trabajo, nos sentimos heridos a un nivel muy profundo y sufrimos severos efectos sicológicos que inciden de manera negativa en nuestra vida familiar. No poder ser el proveedor nos quita una parte de nuestra identidad.

Valoramos que, a pesar de las exageraciones, el video refleja una realidad que vivimos a diario en Nicaragua: "me pareció que estábamos viendo una parte de la vida de mi pueblo, de la situación que estamos viviendo en Nicaragua. Algunas de las partes que se dieron en el video reflejan algunos problemas, por ejemplo, el desempleo, problemas económicos y sociales. El hombre sólo en la casa se mantiene... Hay que saber valorar el trabajo de la mujer, que es positivo". Nos toca volver a pensar y a valorar muchas cosas...

 

Pero, ¿quién era el hombre?

Tuvimos dificultades para identificarnos con Raymundo. Aunque físicamente era hombre - tenía bigote, pelo corto, usaba pantalones y camisola - actuaba de la forma que nos han enseñado es para las mujeres:

"Me pareció interesantísimo porque, generalmente cuando estoy viendo una película me identifico con uno de los actores, generalmente con un hombre, el que tiene el mejor papel. Y allí no sabía con quién identificarme, no sabía quién era el hombre; y también creo que, en la profundidad de mi ser o de mi mente, se despertó tal vez un miedo o un temor por el tema de la película de horror: que si realmente llegamos hasta el fondo de esta actitud, este esfuerzo, ¿a dónde vamos a llegar? El temor de que la situación se revierta, a lo contrario, pues".

Sentimientos de temor y miedo dominaron nuestros comentarios sobre la película. Nos han enseñado que ser hombre va mucho más allá de simplemente ser personas del sexo masculino. Como hemos visto, el ejercicio de la masculinidad tal como la entendemos, como lo hemos aprendido, significa manifestar todas las características que consideramos imprescindibles para actuar y sentirnos como hombres en esta sociedad. Con sólo la posibilidad que se puedan separar nuestro sexo (pene, bigote, pelo en el pecho, etc.) de nuestras caracteríticas masculinas socioculturales (dominio, poder, agresión, etc.) nos espantamos. El sexo con que nacemos es un atributo biológico, pero aprendemos actitudes, valores y formas de conducta y comportamiento de acuerdo al rol de género que la sociedad establece. Ahora empezamos a darnos cuenta que "sexo" y "género" no son iguales. Nacemos machos pero nos hacemos machistas.

 

Como segundo paso en la reflexión sobre el video, también hicimos comentarios sobre lo que nos gustó y lo que no nos gustó del video lo que nos ayudó a profundizar el tema de la construcción social de la masculinidad.

Tenemos que cuestionar y cambiar nosotros

El video nos hizo reflexionar críticamente acerca de las relaciones existentes entre hombres y mujeres en nuestra sociedad y la necesidad de cambiarnos nosotros:

"A mí me ha gustado que nosotros los hombres debemos compartir las tareas del hogar y no reducir a la mujer a que sea una administradora en el hogar. El hombre sabe y puede hacer lo que hace la mujer. Entonces debemos ponernos de acuerdo. Todo lo que hace la mujer, cuidar al niño, cambiar los pañales, poner las gacías, cocinar y todo lo que hace en el hogar lo tiene que hacer el hombre también. Que haya mutuo entendimiento".

[símbolo 12 : "Debemos compartir las tareas del hogar...cuidar al niño..."]

Pudimos ver claramente la realidad nuestra: "la situación de lo que pasa en algunos hogares, la situación de la mujer, la discriminación. En realidad, pues, las exageraciones que hace, ayudan a entender la realidad."

Lo que se debe hacer es buscar formas de relacionarnos entre todos/as basándonos en principios de igualdad. Sin embargo, tenemos miedo de que lo que quieren algunas mujeres es invertir la situación, tal como aparece en el video. "Creo que antes de ver este video pensaba que el objetivo estratégico de algunos grupos feministas era crear un machismo invertido. No se trata de cambiar el mundo haciendo un machismo invertido sino creando un equilibrio".

Muchas de las cosas que Marta hizo a Raymundo en la película, "nosotros se las hacemos a nuestras mujeres. Y por lo tanto tenemos que hacerlo un poco medido, pues". Tenemos miedo de cambiar y no va a ser fácil ni rápido. Sin embargo, nos dimos cuenta que somos nosotros quienes tenemos que tomar la batuta:

"... y el otro aspecto que me parece importante es dividir las responsabilidades y cargas en la familia. Es un problema que todos nosotros como hombres, como jefes de familia, como pareja, como parte de la pareja, debemos comenzar a analizar, a revisarnos y comenzar a hacer pequeños cambios. Tampoco podemos ser tan violentos en los cambios porque terminaríamos por sentir temor. Hay que iniciar los cambios pero lentos, con fuerza, decisión y sin miedo".

Varios de nosotros nos sentimos mal porque Raymundo no hizo nada para defenderse. Nos chocó el hecho de que, siendo del sexo masculino, no mostró las características que nosotros asociamos con la masculinidad. "Aparece allí una cuestión biológica. El hombre que aparece obviamente es más fuerte físicamente que la mujer pero, de repente cuando ella empuja al hombre él no se defiende. No me gustó que Raymundo no haya usado su fuerza y tamaño para defenderse y enfrentar a la "mujer-hombre" (Marta)". Para nosotros el hombre que no se defiende no es hombre de verdad. Hubiera respondido con violencia: "Observé que a lo largo de la película, el hombre nunca demostró las características que nosotros tenemos de la masculinidad, como la violencia. Eso en ningun momento lo expresó."

El embarazo y la planificación familiar

El hecho de contemplar que un hombre cayera embarazado nos asustó muchísimo: "Lo que no me gustó es que el hombre salió embarazado..."; "...en algunas cosas exagera demasiado, por ejemplo, en el hecho que el hombre queda embarazado". Además, nos sentimos ofendidos cuando Marta le echaba la culpa a él pero a la vez reconocimos que esto se da mucho en la realidad: "Considero que el video permite analizar algunos aspectos que se pueden dar, que se dan en las familias nicaragüenses: El hecho que se le deja a la mujer toda la responsabilidad sobre la planificación familiar. Allí el hombre ha jugado el papel de la mujer; sale embarazado y la mujer le echa la culpa por no haber tomado las medidas necesarias para evitarlo. Es un aspecto importante que hay que abordar: asumir responsabilidades, como personas -hombres y mujeres-."

[dibujo de un condon : Planificación familiar: responsabilidad de ambos]

El entorno socieconómico influye también: "...cuando no hay problemas económicos no hay ningún problema, pero cuando hay, sí es un problema el hecho de tener un montón de hijos. En este caso la mujer lo reclamaba."

 

El poder y la violencia

"Se siente que lo que está en peligro es la pérdida del poder, realmente de mando, de decisión. Y se siente feo porque es una mujer la que impone. Además, aparece con las amigas haciendo lo que hacemos como hombres: en la mesa de tragos, fumando cigarros, y hablando que habían ligado a hombres allí. Lo que menos le gusta a uno es esta parte que refleja la pérdida del poder. Estoy de acuerdo que es importante explicarlo para no salir con una mala imagen y decir "ahora voy a luchar más para no perder el poder". Yo creo que esto es muy interesante: un cambio de roles históricos pone en crisis nuestro poder de hombres".

Hemos sido estructurados para dar órdenes y para mandar, y ver a una mujer en este rol "hasta cierto grado nos hace sentir agredidos porque somos hombres". Esta situación nos hace cuestionar muchas cosas, porque "si la mujer fuera así como vimos, educada para tener el poder, ¿cómo nos habíamos sentido?" Nos causa pánico ver la cosa al revés pero, irónicamente nos damos cuenta que si la cosa va a cambiar, tenemos que cambiar nosotros. El video "llama a la reflexión de uno mismo. Si hubiera sido un hombre pegando a la mujer lo hubiéramos interpretado como normal y nos hubiéramos identificado inmediatamente con él, pero es importante que miremos hasta qué grado y cómo se ha interiorizado la violencia en nuestro concepto de masculinidad. Nos sentimos hombres y mujeres y estamos afectados todos por el machismo".

[Símbolos de poder, violencia, autoridad y control.]

 

El machismo: ¿Lo podemos desaprender?

Ultimamente, volvimos a tocar el asunto de la construcción social de la masculinidad. Si aprendemos cosas, también somos capaces de desaprenderlas pero el cómo y el cuándo es el gran desafío que nos espera:

"Creo que con el video y a través de las reflexiones nuestras, vamos mirando que hay diferencias naturales entre los hombres y las mujeres que todos las sabemos pero hay otras cosas que sí, están construidas socialmente, por la sociedad, como miramos hoy en la mañana. Aprendimos, aprendemos, a ser hombres. Aprendemos actitudes, aprendemos a cómo actuar, las normas de acuerdo a la sociedad; las mujeres también, y estas divisiones son muy marcadas. A veces las mujeres empiezan a hacer trabajos diferentes que los normalmente aceptados y la cosa va cambiando. No es una cosa estática, esta cosa cambia. Aprendemos a ser hombres y a ser mujeres y, en consecuencia, podemos desaprender mucho de lo que hemos aprendido".

Para terminar este ejercicio imaginábamos posibles fines para la película. Estas son las posibilidades que comentábamos:

"Cualquier persona, cuando se siente herida, termina por ponerle fin a algo. En este caso en nuestra sociedad, por lo general, la mujer sale herida; entonces la mujer busca como ponerle fin. Se va Raymundo de la casa, por no aguantar más el maltrato físico y psicológico que le da Marta. Se refugia en la casa de su papá".

"Yo creo que Raymundo se va y los niños van a otro lado, tal vez a la casa de otros familiares".

"Se desintegra la familia, se separan Marta y Raymundo y los hijos se dispersan".

"Se mantiene la situación por las presiones de la sociedad, de la familia, por los hijos, etc. y Marta sigue siendo imponente, dominante, maltratando a Raymundo y siendo machista".

"Yo pienso que la mujer le pega, o sea, Raymundo decide defenderse y pega a Marta".

"Raymundo, o Raymunda pues, se va junto con los niños porque es el que les da una buena educación. En este caso la mujer se quedaría tomando guaro y ella no tiene una conducta como para educar a los hijos".

"Raymundo y Martha envejecen juntos - el final feliz-".

Volvimos a poner el video para ver el fin pero no terminó como nosotros imaginábamos y no les vamos a decir cómo termina por si acaso un día lo quieren ver. Sólo hace falta decir que dejamos de sudar, se disminuyeron las risas nerviosas y nos sentimos listos para almorzar.

[símbolo 21 o 19 : ¿Final feliz?]

Conclusión:

A través del análisis de las características del hombre y de la mujer y a partir del video pudimos ver claramente que nosotros nos identificamos como hombres por poseer los elementos físicos, socioculturales y psicológicos tradicionalmente reconocidos como masculinos. Cuanto más los poseemos, "más hombres somos", o por lo menos nos sentimos. Si no los demostramos adecuadamente en todos los ámbitos de nuestra vida, otros hombres e incluso muchas mujeres empiezan a cuestionar nuestro estatus de hombre, a dudar de nuestra masculinidad, a burlarse de nosotros. Tenemos mucho miedo de que eso nos pase, que la sociedad nos aísle, por ser diferentes, por mostrar, tal vez, elementos de nuestra personalidad normalmente asociados con la femineidad. Aprendemos, dentro de un esquema formal y muy rígido, las actitudes, formas de comportamiento y los valores para "ser hombre" y nos adecuamos a este esquema sin mucho cuestionamiento ni crítica. Biológicamente nuestro sexo masculino nos identifica como hombres pero es la sociedad que nos construye, que nos asigna nuestro rol de género, con todas las características que hemos visto. Es un "paquete" que empiezan a entregarnos, desde el momento de nuestro nacimiento sin que ni siquiera nos consulten si lo queremos o no. Lo recibimos sin cuestionar y hasta lo asumimos como natural.

 

Los mecanismos que utiliza la sociedad para construirnos como hombres.

Para profundizar más el tema de la construcción social de la masculinidad, nos dividimos en grupos con el próposito de reflexionar sobre los mecanismos que utiliza la sociedad para transmitirnos todo este "paquete" de actitudes, valores y formas de conducta necesarios para ser hombres. Nos centramos en contestar las siguientes preguntas:

Dos grupos: ¿Qué recordamos en actitudes, valores, etc. de nuestro papa, abuelo y homólogos?

Otros dos grupos: ¿Qué actitudes nuestras premiaban y cuáles castigaban cuando éramos niños y jóvenes?

Dos grupos más: ¿Cómo nos decían desde la religión, el ejército, la escuela, la familia, los amigos, la publicidad, etc. que debían ser los hombres?

A continuación presentamos una síntesis de lo que hablamos en los grupos, subrayando el papel formativo de la familia (especialmente los abuelos, papás, etc.), la religión, la escuela, y otras instituciones sociales tales como el ejército.

Nos enseñaron que los hombres no lloran, no tienen miedo...hacen cosas de hombres.

En la familia, nuestros abuelos, papás y otros varones nos imponían actitudes y modelos de conducta tales como: "actuar como todo un hombre; no tener miedo; no llorar (reflejado en la famosa canción: "Dicen que los hombres no deben llorar"); no jugar juegos de mujer - "mi abuelo me enseñó la división de roles de género en los juegos y reafirmó el estereotipo de lo que es la masculinidad". No era tolerado "jugar ciertos juegos considerados como de niña. Eso hacía que los adultos se burlaran". Estas actitudes fueron reforzadas además en la escuela. Nos decían que "en los juegos las mujercitas no podían participar y que el varón no puede jugar con mujeres porque parece afeminado". No era permitido "orinar donde orinan las muchachas" y nos enseñaron que "el hombre debe ser caballero con las muchachas, traer la silla para la muchacha que le hace falta". "Primero las niñas, después los varones".

Nos enseñaron que el hombre protege a la mujer

Se espera que en la escuela nosotros "cuidáramos a nuestras hermanas", y que como adulto, "el hombre es el que defiende a la mujer".

Nos enseñaron que el hombre debe practicar deportes..

Algunos de nuestros papás nos exhortaban a participar en deportes físicos, violentos como el boxeo y se sentían muy orgullosos de nosotros si nos destacábamos en éstos. "Con mi primo mucho mayor (modelo de hombre) íbamos a jugar beisbol y enamorar chavalas, pero el hermano mayor decía que no era bueno."

[símbolo 16]

Nos enseñaron que el hombre es inteligente y trabajador

Consideramos que nuestros papas y abuelos eran hombres audaces, astutos, honrados, inteligentes: "mi abuelo tenía una gran capacidad de información y conocimientos a transmitir". Nos enseñaron a "hablar poco y sabiamente" pero se enojaban cuando, por ejemplo, "el joven (especialmente en el campo) se introducía en la conversación de adultos". "En mi familia, la formación académica era fundamentalmente para los hombres porque el hombre es conductor de la familia y tiene derecho a privilegios". En algunos casos fuimos castigados, como jóvenes cuando "queríamos independizarnos para formar mi propia personalidad", o sea, desarrollarnos intelectualmente, como individuos".

[símbolo 26 : El hombre habla con tono de voz fuerte]

Irónicamente, a pesar de sus capacidades intelectuales percibidas por nosotros, muchos de ellos insistían que era "más importante trabajar que estudiar". Sabían "valorar el trabajo y los resultados de ello". En la familia, pero especialmente de los otros varones, aprendimos a no hacer oficios en la casa: "los trabajos de los hombres no los hacen las mujeres y viceversa"; "vos sos para trabajo en el campo"; "El hombre debe ser trabajador honesto - debe enseñarles a sus hijos varones a trabajar -". Su sentido de identidad como hombre iba muy ligado al trabajo que realizaba. Era muy importante tener empleo y los trabajos físicos eran los más adecuados para los hombres.

 

Nos enseñaron que el hombre posee coraje y valentía.

Nuestros abuelos y papás mostraban actitudes de "resistencia y estoicismo ante los adversarios" y "conservadoras ante los desafíos" y esperaban que nosotros fuéramos iguales. Si mostrábamos señales de timidez, intentaban cambiarnos: "Era introvertido y mi papa logró que me convirtiera en agresivo". En contraste, nuestras mamas querían que "nos destacáramos en iniciación artística - de lo contrario recibíamos castigo -". A veces, nos transmitían algunos mensajes contradictorios. Mientras nos decían que no peleáramos, también insistían en que "no nos dejáramos pegar de otro". Incluso nos castigaban, "si no nos defendíamos en pleitos callejeros".

El ejército es una institución que destaca el coraje y la valentía como elementos fundamentales en el hombre: "el hombre no debe echar pie atrás ni humillarse ante el enemigo; las mujeres deben de participar en las filas del ejército pero la compañera del hombre es el fusil; debe ser discreto". Refuerza también la creencia que la mujer es peligrosa y que no hay que confiar en ella: "en el ejército se le dice al hombre, cuando éste maneja información o un cargo estratégico: "la mejor forma de sacar información es una almohada y una mujer en una cama; hay que tener mucho cuidado y no apegarse mucho a una relación". Los amigos también nos inculcan esta actitud: "¡no te metás con mujeres!, o ¿para qué los hombres deben tener mujeres? y que los hombres son machos. No te dejés chantajear por una mujer - vos sos hombre -".

Nos enseñaron que el hombre es fumador, bebedor y aventurero sexual

Nos enseñaron a "no ser vulgares, no ser viciosos, no ser haraganes". Y cuando éramos niños nos imponían ciertas prohibiciones: "Me prohibieron ir a fiestas, tomar licor, fumar y tener novia. Estos eran motivo de castigo". Sin embargo, al llegar a una cierta edad, sus expectativas hacia nosotros cambiaban. Esperaban, hasta insistían que empezáramos a fumar, a tomar licor. "Si el joven no cumplía con los requisitos que impone el medio, por ejemplo, si rehuye de tomar, o ir a las fiestas, es motivo de sanción de parte de los círculos sociales". Pero más que todo, cuando éramos jóvenes insistían que mostráramos nuestra masculinidad "conquistando a una mujer". Nos enseñaron cómo "ser machos e interesados a temprana edad por el sexo opuesto". "A mí me decían que el orgullo de la mujer queda en la portañuela del hombre". Premiaban el hecho de tener una mujer y aventuras sexuales. "En el momento de la adolescencia presionaban verbalmente para que consiguiera mujer, si no lo hacía, me iba a volver loco. Fue una amenaza constante". Esta presión resulta en que muchos jóvenes sean padres a muy temprana edad, cuando todavía no son suficientemente maduros para aceptar ni asumir esta responsabilidad. Estas actidudes parecen ser, parcialmente, producto de un miedo irracional y una total incomprensión de la homosexualidad. "Mi papa decía "yo prefiero mil veces una hija puta que un hijo cochón". También nos advirtieron "si no tenés mujer...sos cochón".

[símbolo 17 : "El orgullo de la mujer..."]

Nos enseñaron que el hombre es mujeriego.

Además, la infidelidad, más que una cosa tolerada, era esperada, un requisito para los hombres y tolerada por las mujeres (pero no para las mujeres, quienes tenían que mantenerse fieles a sus hombres). "Un familiar mío tenía a dos mujeres en el mismo lugar. Una de ellas no era fértil y ella era la cuidadora de los niños de la otra. El murió solo y fue quemado por robarle". Al recordar los valores, las actitudes y los comportamientos de nuestros abuelos, papás y otros familiares varones que influyeron en nuestro desarrollo desde la infancia, hubo bastante acuerdo de que casi todos eran mujeriegos (o lo querían ser) y de que era un elemento trascendental, altamente necesario para ser hombre. Nos decían:"Sea como su padre, enamore a las muchachas y tenga mujer"; "El hombre tiene derecho a 7 mujeres"; "Aprendé de Fulanito que tiene dos mujeres".

Nos enseñaron que el hombre es libre.

Además de libertad sexual, aprendimos que el hombre es más libre que la mujer: "el hombre tiene mayor libertad de decisión, libertad para salir a cualquier lugar y solo; fuera de la casa... es libre".

El hombre tiene más libertad de mobilizarse que la mujer.

Nos enseñaron cómo ser hombre desde la religión.

Una de las instituciones de la sociedad que nos ha influido significativamente es la religión, y especialmente la Iglesia Católica. Nos ha dado desde muy temprana edad, "normas de comportamiento; mantener la apariencia de hombre; en la iglesia tiene que permanecer en el sitio de los caballeros". También nos ha implantado valores positivos, "que el hombre debe ser honesto, proveedor, responsable; el que lleva la obligación del hogar y que debe tener una sola mujer". Sin embargo, a través de la religión hemos heredado otras actitudes que refuerzan el dominio nuestro sobre la mujer: "La historia de la iglesia fue dada bajo la cultura griega y ella no permite que una mujer ejerza liderazgo porque considera que el género femenino es demasiado débil". Aprendemos a través de la religión que "la mujer debe someterse al gobierno de los hombres. La religión históricamente ha planteado que el hombre debe tener en sus manos "el gobierno" de todas las cosas; ser el líder, el profeta, el apóstol". "Actualmente en los matrimonios se deja entrever este mismo sentido de ponerse a la disposición del mandato del hombre".

Nos enseñaron que el hombre es violento.

Para muchos de nosotros es común que nuestros papás y abuelos fueron "muy rígidos para corregir errores y si no les obedecíamos nos castigaban, a veces pegándonos". Sin embargo, varios de nosotros crecimos en hogares donde brillaba por su ausencia una figura paterna. Experimentamos una "crianza rígida con mi madre y abuela bajo la concepción machista". El castigo corporal (la violencia en el hogar) no fue exclusivamente ejercido por los papás, sino también por las mamás: "yo vivía sólo con mi madre y ella me pegaba diariamente cuando no hacía las cosas asignadas por ella". Nuestras mamas, también, intentaban poner ciertas normas de conducta: "Ir a vagar era castigado por mi madre y no permitió que anduviera con bandas". Sin embargo, lo más común era que el hombre ejercía violencia en contra de la mujer, incluso como requisito para demostrar su masculinidad: "el hombre que no le pega a su mujer no es hombre". También, aprendimos a ejercer violencia sicológica sobre las mujeres: "A la mujer hay que hacerla a la manera/forma del marido".

Nos enseñaron cómo ser hombre desde los medios de comunicación y la publicidad.

Aunque no profundizamos mucho este tema hubo algunos comentarios acerca del papel de los medios de comunicación y especialmente la publicidad. Destacan y refuerzan muchas de las características de la masculinidad, por ejemplo, "el hombre como jefe de la casa, quien realiza los trabajos fuertes, el seductor de las mujeres". Se observa especialmente en los comerciales para la promoción de cigarros y bebidas alcohólicas.

Nos enseñaron cómo ser hipócritas.

Fuimos educados dentro de un esquema marcado por la "doble moral y la hipocresía ya que por un lado mis hermanas fueron educadas para quedar en la casa y a mí me dieron algunas libertades, pero con un precio... ya que si salía del estereotipo el castigo era corporal. Mis hermanos se rebelaron y era yo quien sufría. Es por eso que hoy día no es buena nuestra relación". A veces esta hipocresía se extendía para que fuéramos valorados por nuestros padres pero sin molestar a nuestras madres: "En Managua era un hijo modelo y en Corinto un delincuente menor. Aprendí a manejarme muy hábilmente con hipocresía".

Conclusión:

En el ámbito de la familia, las expectativas de los padres, los abuelos, los tíos, los primos y de otros hombres mayores cercanos a la familia fueron altamente influyentes en nuestra formación como hombres. Desde niños establecieron para nosotros actitudes, valores y normas de conducta iguales a los que heredaron de sus propios papás y abuelos. Pero hemos visto también, que la educación formal, la religión, el ejército, la publicidad (medios de comunicación) y hasta las mujeres juegan un papel importante en nuestra formación como hombres.

Todos y todas somos productos de esta sociedad en que vivimos y asumimos los modelos de ser hombre y ser mujer que nos impone. Nos criamos dentro de un sistema sumamente machista en que las diferencias de sexo son la base para dictar nuestro rol de género. El esquema de ser hombre y el de ser mujer están grabados desde hace mucho tiempo en la mentalidad colectiva de la sociedad. Existen patrones culturales bien definidos que son constantemente reforzados y perpetuados por la familia, la educación, la religión, etc. y por eso aceptados por la gran mayoría de hombres y mujeres sin mayor crítica ni cuestionamiento. Y están justificados por las diferencias físicas que existen entre los dos sexos, y aprovechados mayormente por los hombres en función de sus propios intereses.

Algunos comentarios nuestros sirven como conclusión:

"El hombre en un aspecto global social, es el prototipo de perfección, de poder. En la familia los varones éramos los privilegiados. Pues para nosotros o para mí, en la casa, el hombre era mi papá y yo tenía que ser igual a él."

"El hombre debe ser ejemplar, responsable; hombre de los hombres. Debe de aprender un oficio, en el campo de hombre. Debe de festejar que nace un hombre, y cuando tiene la primera mujer. Debe de sobresalir en el trabajo, fumar y ser mujeriego. Y cuando se casa, debe ser con una buena mujer".

"Los hombres no lloran; el hombre es hombre y siempre lo será; la mujer no puede seguir los mismos patrones de conducta".

 

Las consecuencias positivas y negativas para el hombre a causa del modelo machista.

Mientras las mujeres han trabajado mucho, desde su propio enfoque de mujer, las consecuencias del modelo machista en sus vidas, muy poco se ha intentado analizar, a partir del hombre cómo el mismo modelo afecta a la vida de él. Nuestra forma de ser hombre, según cómo nos construye la sociedad, sin lugar a duda, nos ofrece muchas ventajas como hombres pero también tiene sus consecuencias negativas para nuestro desarrollo como seres humanos. Procedimos a hacer estas reflexiones.

Ventajas del modelo machista para los hombres (réditos)

La primera cosa que pudimos ver es que el modelo machista nos garantiza muchos privilegios:

Tenemos poder.

Por el simple hecho de ser hombres tenemos poder en todos los ámbitos de la vida y especialmente sobre las mujeres. Para muchos de nosotros la posesión de poder y su ejecución es igual a ser hombre. Simplemente si no sentimos que tenemos poder no nos sentimos hombres.

Responsabilidad y liderazgo en la familia y en la sociedad.

Por la educación que nos dan, la sociedad espera que tomemos decisiones por nosotros mismos, por nuestra pareja y niños y cuando nos toca, exhibimos firmeza en la toma de ellas. La sociedad confía en nuestras capacidades de ser protagonistas y de tener cargos de responsabilidad, de ejercer liderazgo en la familia y en la sociedad misma. El ser líder va muy ligado a tener poder y lo identificamos como un requisito para ser hombre.

Acceso a la educación y al trabajo

Tenemos la posibilidad de estudiar, desarrollarnos académica e intelectualmente, más que las mujeres. La sociedad premia esto en el hombre por la creencia (equivocada) de que el hombre es, por naturaleza, más inteligente.

Hay, para nosotros los hombres, más apertura y posibilidades de trabajo y generalmente recibimos mejores salarios que las mujeres, aunque hagamos el mismo trabajo.

Independencia

Tenemos más libertad de movimiento e independencia y estamos menos expuestos a la crítica social.

No menstruamos ni parimos.

A nivel físico tenemos "la gran ventaja que no menstruamos y no parimos", y así no estamos atados a la responsabilidad de la crianza de los niños/as de la misma forma que la mujer. La sociedad espera que la mujer, por su sexo, y especialmente por su función reproductiva, tenga mayor responsabilidad para los/as hijos/as, y en muchos casos se le deja sola en la crianza de ellos/as.

[símbolo 20 : ¡Gracias a Dios que soy hombre!]

Basándonos en las diferencias biológicas entre hombres y mujeres justificamos nuestra no participación en las cosas prácticas de la crianza de los/as niños/as. Es una gran ventaja porque nos da mucho más tiempo libre y muy poco nos toca a nosotros levantarnos durante la noche para atender a los/as niños/as.

Aunque no profundizamos mucho este punto, se refiere al dolor e incomodidad física que la menstración le causa a la mujer. Sería interesante en otra ocasión, investigar los conocimientos, las creencias y los mitos que tenemos nosotros los hombres alrededor de la menstruación.

 

Desventajas para los hombres -consecuencias negativas

Limitaciones en áreas laborales.

La expresión de nuestra masculinidad va muy ligada con el trabajo que realizamos. Experimentamos, por eso, limitaciones en cuanto a la escogencia de las profesiones. La sociedad espera que escojamos carreras asociadas con el ser hombre: mecánico, ingeniero, etc.

Represión de sentimientos

El modelo machista limita seriamente nuestra habilidad de expresar libremente nuestras emociones o sentimientos íntimos y hasta, a veces, nuestros conocimientos. Entre nosotros nos es muy díficil demostrar afectividad. Incluso, ejercemos mucha represión de emociones y sentimientos. Mientras no debemos llorar, lloramos por dentro, lo que nos hace mucho daño. Nos es muy difícil exteriorizar placer.

Aislamiento y soledad

Los valores, actitudes y prejuicios que heredamos nos limitan la evolución de grupos mixtos e incluso homogéneos. Mientras hay muchas mujeres organizadas en función a sus necesidades materiales y espirituales, muy poco nos organizamos nosotros. El hecho de sentirnos autosuficientes nos inhibe en la formación de grupos para discutir sobre nuestra masculinidad. A causa de esto experimentamos mucho aislamiento y soledad.

Problemas de comunicación.

Nos sentimos obligados, como hombres, a ejercer el poder en todos los ámbitos de la vida, especialmente en la familia, lo que inhibe gravemente nuestra capacidad de comunicar y establecer relaciones de mutua comprensión y de igualdad con las mujeres y con nuestros hijos e hijas. Nos preocupamos más por nuestra imagen de ser hombre que por las relaciones humanas.

Incluso, nuestro sentido de superioridad y el hecho que tratamos a las mujeres como objetos, aunque sea inconsciente de nuestra parte, no permite que se desarrollen buenas comunicaciones entre el hombre y la mujer. Los dos sufrimos por esto pero, mientras entre mujeres hay espacios de mutuo apoyo y comunicación, entre nosotros los hombres éstos no existen, por culpa del mismo machismo que lo considera como una debilidad. "El hombre y la mujer han generado el machismo por falta de la comunicación". Generalmente no aceptamos reclamos de la pareja ni sugerencias.

[símbolo 15 : Posiciones antagónicas no ayudan a la comunicación.]

No somos flexibles ni creativos.

Por la actual situación de crisis económica y de desempleo, muchos hombres están experimentando cosas nuevas a nivel de su papel en la familia: "En lo personal, el hombre siente mucha frustración al quedarse sin trabajo y depender de la señora, asumiendo a la vez las responsabilidades de ella en la casa". El modelo dominante de cómo tenemos que ser no permite que nos adaptemos fácilmente a roles no normalmente asignados a nosotros, especialmente en momentos de crisis. A la vez inhibe nuestra creatividad a muchos niveles. Hubo un comentario interesante: "Como prostitutos no tenemos futuro". Aunque no lo profundizamos mucho, implícitamente, se entiende que cuando hay crisis económica la mujer tiene la "opción" de meterse a la prostitución y que esto está permitido por la sociedad. Aunque, sí la sociedad también le asigna un valor muy negativo. Mientras tanto, esta posibilidad no está abierta a los hombres.

La salud mental y los vicios sociales

La imposición por la sociedad del rol de hombre muchas veces nos hace caer en aspectos socialmente negativos: la delincuencia, la drogadicción, el alcoholismo, etc., y nos provocan enfermedades de tipo nervioso por stress; por ejemplo, el hecho de tener que ser el proveedor de la familia en estos momentos tan críticos es una presión muy fuerte, al nivel sicológico. El hecho que tenemos que ser competitivos también nos afecta sicológicamente. Algunos comentaron que nosotros, los hombres, tendemos a padecer más de enfermedades de tipo nervioso que las mujeres.

Tenemos que madurar a temprana edad.

"Cuando se nace hombre dentro de una familia pobre se saltan etapas por necesidad de sobrevivencia". El joven debe madurar prematuramente y muchas veces perdemos la oportunidad de vivir nuestra infancia y juventud.

Incluso, la presión de la sociedad, y especialmente de otros hombres de tener una mujer "si no tenés mujer no sos hombre", nos obliga a tomar responsabilidades de familia a edad prematura. En muchas ocasiones estas relaciones no funcionan y la familia se desintegra y el hombre muchas veces abandona sus responsabilidades. El peso de las decisiones importantes, a determinada edad en el hombre, lo encierra dentro de sí, recargándole todo a éste. Consultar o compartir la toma de decisiones con la pareja muestra debilidad.

Tenemos que practicar la violencia.

El modelo nos impone la necesidad de ser violentos, desde los pleitos callejeros de niños hasta las relaciones que realizamos como adultos con otros hombres y especialmente con nuestra pareja. La violencia, en nuestras vidas, es obligatoria; permea todas las esferas de nuestras vidas y nos deshumaniza. La violencia de pareja es, en sí, un símbolo del machismo. Además, la expectativa que somos fuertes, con coraje y valentía nos deja expuestos a una gran cantidad de peligros; tenés que defender la familia de todo tipo de peligro sin mostrar miedo; cuando hay guerras (y alguien comentó que "las guerras están hechas por los hombres para los hombres"), somos nosotros que tenemos que ir a combatir.

Somos resistentes a cambios.

El machismo no nos permite aceptar que las mujeres tienen derecho a desarrollarse como seres humanos. Cuando las mujeres empiezan a cuestionar el esquema e instigar cambios nos sentimos amenazados y desplazados. "El hombre no ha sabido reconocer el esfuerzo o el trabajo de la mujer, porque ha provocado un desequilibrio en la familia".

El ego, nuestro orgullo y sentido de superioridad nos limitan a abrirnos a reflexionar sobre nuestra propia condición de hombre y las relaciones que tenemos con mujeres y con otros hombres, incluso con los/as niños/as. Sin embargo, consideramos que una "reflexión de estos temas nos permite abrir brecha y abandonarnos dentro de estos cambios". Somos resistentes a cambios porque tememos perder los privilegios que tenemos.

EVALUACION:

Para evaluar el encuentro se entregaron hojas en blanco a los participantes para que escribieran libremente su evaluación personal. A continuación presentamos una síntesis de estas evaluaciones.

Acerca de la metodología implementada:

A través de una metodología participativa que implicó trabajo en grupos y sesiones plenarias, se esperaba facilitar la participación libre de los integrantes en el encuentro. Los comentarios hechos fueron positivos: "A pesar de ser un tema tabú - estos temas muy poco se han tratado publicamente - hubo mucha participación por parte de los integrantes."; "Les felicito por la creatividad que han tenido al tomar estos temas y exteriorizarlos de una forma participativa." La metodología implementada ayudó a "crear un espacio amplio para la socialización e intercambio de opiniones que habitualmente la sociedad y nosotros mismos nos negamos."

Se intentó arrancar de las experiencias y conocimientos de los participantes sobre la tematica para poder reflexionar críticamente y profundizar: "Partió de la experiencia personal para reflexionar a nivel de grupo."; "El intercambio de reflexión en grupo nos ayudó a conocer experiencias vividas."

El trabajo en grupo, en general, fue bien acogido: "Hubo oportunidad de expresarse en grupos como en plenario." La variedad de métodos utilizados, "facilitó la flexibilidad de poder expresar nuestras propias apreciaciones."

"La metodología fue la más adecuada ya que, siguiendo el orden establecido, hubo congruencia y lógica de acuerdo

a los tópicos que se tocaron."

Sin embargo, "hacía falta más "dinámicas"; perdió dinamismo en la tarde y se notó el cansancio". Se comentó también que habrá que ser flexible en la forma de entregar "tareas" a los grupos. Algunos hombres preferían tener tiempo solo, para reflexionar, antes de discutir más ampliamente con los demás integrantes del grupo, un fenómeno que no se había anticipado en la planificación del encuentro.

Acerca del cumplimiento de los objetivos/expectativas:

Generalmente, hubo acuerdo que el encuentro logró los objetivos y satisfizo las expectativas: "Este encuentro superó mis expectativas, no solamente por el cúmulo de ideas y conocimientos obtenidos, sino también porque me ayudó a sistematizar los conceptos relacionados con el hombre y la masculinidad, así como su repercusión a nivel de pareja y de la sociedad en que vivimos."; "Se cumplieron más allá de las expectativas ya que se enriqueció con el aporte del colectivo debido al gran cúmulo de experiencias personales de los participantes."

 

Aprendimos cosas más allá de las expectativas: "me estoy dando cuenta que la práctica hecha me poseó de conocimientos que yo ni siquiera imaginaba."

El factor tiempo, no obstante influyó: "Por el tiempo limitado el objetivo no fue alcanzado; el tiempo que se dedicó para cada trabajo fue muy poco ya que debido a la extensión y principalmente la importancia del tema, nos quedamos con las ganas de proseguir el debate en los grupos."; " El tema es demasiado intenso para un sólo día de trabajo."

Acerca de los materiales didacticos:

Además de los trabajos en grupos y plenarios utilizamos videos ("Marta y Raymundo" y una entrevista con Eduardo Galeano) y se entregaron materiales para leer. "Sobretodo, el audio visual (Marta y Raymundo) fue muy bueno - novedoso. En cuanto al material entregado no tuve tiempo de leerlo por el corto tiempo entre actividad y actividad."

Acerca de la vida cotidiana:

Muchos de los comentarios hechos en la evaluación se refirieron a la vida cotidiana: "Creo que este encuentro me serviría mucho en mi trabajo, comunidad, y sobre todo en mi familia; nos hizo considerar implícitamente algunas desventajas que el machismo lleva a la familia, la comunidad y la sociedad en su conjunto." Nos dimos cuenta que tenemos que buscar cómo iniciar cambios en nuestras vidas y aunque no hayamos profundizado explícitamente pistas para hacerlos algunos comentamos así: "El reto es cambiarnos para mejorar como individuos e incidir como grano de arena en procurar de un cambio cada vez mayor - un cambio social más amplio, el involucramiento de todos los sectores de nuestra sociedad."

Para algunos esto implica salirnos del esquema machista de "ser hombre" y descubrir el lado feminino de nuestras personalidades: "Me siento más capacitado para desarrollar y ayudar a desarrollar características de la masculinidad hacia la femineidad."

Limitantes de tiempo no permitió que profundizáramos otros temas relacionados con la vida cotidiana: "No se logró debatir la relación existente entre la crisis económica, la violencia y el machismo."

Acerca de futuro seguimiento:

En casi todas las evaluaciones escritas se mencionó la necesidad de dar seguimiento al encuentro: "Encuentros posteriores, (¡dos más entes de que finalice el año!) no son solamente recomendables sino exigibles porque, sin aplicaciones prácticas al nivel personal y social creo que todo este trabajo no tendrá sentido." Se enfatizó la necesidad de relacionar el futuro trabajo con la realidad y la práctica (familiar, laboral, etc.) del hombre: "Es necesario hacer esfuerzos de talleres que posibiliten (traten de buscar) acciones prácticas."; "Organizar otro encuentro donde nuestro rol como hombres nos ayude en nuestro centro de trabajo (nuestra realidad laboral)."

Además de estas sugerencias de tener otros encuentros similares, se mencionó que: "este primer encuentro podría aportar los elementos básicos para el diseño de una estrategia de trabajo con varones (y con grupos mixtos) en el futuro." Se pensó que para poder hacer ésto habrá que ir muy ligado a la problemática social/económica: "A mi parecer, la sociedad nicaragüense tiene necesidades más urgentes, más de sobrevivencia, más vitales, o si acaso no es así, por lo menos las identifican como tales. Si logramos integrar el problema de género con estas necesidades y urgencias, el asunto no se verá como "ideas exóticas". Si se ve así va a ser rechazado por la mayoría y por lo tanto no va a poder cambiar mucho." Hay que tener paciencia e: "intentar resolver gradualmente el problema del machismo y no hacerlo de fuerza."

Como parte de esta estrategia se pensaba muy necesario: "buscar puntos comunes con las mujeres, plantados positiva y adecuadamante, aunque sean pocos para iniciar, pero ya con esto se puede arrancar."

Se consideró necesario también, en una próxima etapa, "tocar las características propuestas para el nuevo hombre. Pues, se supone que el actual se va a remodelar, tal vez "destruir" y es importante tener ya otra referencia para equiparse y manejar el miedo normal de tales situaciones."

Se recomendó "Mantener o ampliar el mismo grupo y crear mini-grupos de reflexión en las regiones."

Otros elementos.

También pudimos recoger algunos otros elementos que salieron en las evaluaciones: "Considero que hay que hablar sobre la homosexualidad masculina para poder desmitificar esta opción o preferencia sexual."

"Insistir en ser más auténticos en nuestras opiniones - es una mejor manera de confrontarnos."

[La mujer como piedra fundamental de unidad y fortaleza.]

A MANERA DE CONCLUSION

Para nosotros como equipo coordinador, el haber planificado y ejecutado este encuentro represanta una experiencia nueva, de mucho aprendizaje, de descubrimiento y autodescubrimiento. Hace un par de años, si alguien nos dijera que ibamos a estar involucrados en la promoción de un encuentro de intercambio y reflexión sobre masculinidad entre hombres, no se lo hubiéramos creido. No hubiéramos podido conceptualizarlo como una necesidad y mucho menos como parte integral de nuestro quehacer laboral.

En los últimos años, la aplicación práctica e intencional de la perspectiva de género en programas y proyectos de desarrollo comunitario y el surgimiento, a la par, de una crítica espontánea, empírica del machismo, a nivel de base, nos han enseñado la necesidad de un cuestionamiento serio de las relaciones intergenéricas e incluso intragenéricas, especialmente las de poder.

Reconocemos que hay muchas formas de trabajar la perspectiva de género; diferentes ángulos y puntos de entrada. Las mujeres, partiendo de su propia realidad de oprimidas, subordinadas y explotadas por el hombre, lo han hecho. Nuestro punto de partida, sin embargo, ha significado el reconocimiento de dos factores fundamentales. En primer lugar, nos hemos dado cuenta que somos partícipes en un sistema cuya conceptualización del hombre conduce a un complejo de superioridad masculina. Como hombres, creemos que nuestro derecho y deber es ejercer dominio sobre la naturaleza y explotarla para nuestros propios fines. Este poder de dominación lo ejercemos especialmente sobre la mujer.

El segundo factor es el entendimiento de que el machismo, también trae efectos negativos para nosotros, y específicamente para nuestro desarrollo como personas humanas. Nos deshumaniza. Influye negativamente en nuestras vidas, en las relaciones que tenemos con mujeres, con otros hombres y con nuestros/as hijos/as.

Este encuentro representa el primer pasito de un grupo heterogéneo de hombres, conscientes que algo va mal, dispuestos a reflexionar sobre su situación y a buscar nuevas formas de ser hombre. Agradecemos profundamente a todos los participantes, quienes han demostrado su capacidad madura de reflexión crítica y autocrítica. Tocar asuntos de nuestra condición existencial normalmente considerados sagrados e incuestionables no es tarea fácil. Esperamos poder seguir trabajando juntos en el próximo año, profundizando nuestras reflexiones y descubriendo en conjunto, pistas metodológicas que nos permitan desarrollar formas nuevas, más humanas y menos violentas, de vivir nuestra masculinidad, creando a la vez nuevas posibilidades de convivencia con las mujeres.

*Desgraciadamente, non podimos reproducir los dibujos. Entonces solo podeís ver aquí las leyendas entre [ ]
regresso al texto

LISTA DE PARTICIPANTES

MUNICIPIO DE MATEARE

1 Rommel Ramos S. Presidente de la FES Mateare

2 Modesto Mejía Pastor de la Iglesia de Dios Mateare

CISAS (Centro de investigaciones, servicios y asesorías sobre la salud), de la CST 8 cuadras al sur, 17vs abajo, Managua.

Tel: 661662; Fax: 224098.

3 Vladimir Norori Muñoz Conductor, CISAS Managua

4 Denis Meléndez Director Administrativo Managua

5 Martín Reyes Mercado Asesor "cooperante" Managua

6 Gustavo hernández G. Coordinador de equipo Managua

 

CAPRI, Del Cine León, 1 cuadra arriba, Managua. Tel: 660490

7 José F. Mendieta Técnico equipo de desarrollo

comunitario Managua

8 Victor J. Flores C. Asesor metodológico de

desarrollo comunitario. Managua

MUNICIPIO DE BELEN, RIVAS.

9 Dionisio Rivera Productor Cantimplora

10 Alberto G. Peña Productor Cantimplora

11 Abraham Espinoza Promotor cultural (CANTERA) Bélen

12 Félix Peña Coordinador equio local

de CANTERA Belén

13 Leonidas Ugarte Productor Mata de Caña

14 Julio Aragón R. Productor Belén

 

CIUDAD SANDINO (Proyectos apoyados por CANTERA).

15 Guillermo A. Marenco M. Instructor musical

16 Juan Jiménez V. Instructor proyecto "Los Cumiches".

17 Marlon J. Bravo M. Promotor de deporte.

18 Ramiro Mercado Promotor de organización y gestiones.

19 Mauricio Picado P. Promotor de organización y gestiones.

CANTERA, De la plaza de Sol, 2 cuadras al sur, 1 arriba, Reparto Pancasán, Managua. Tel: 75429 Tel/Fax: 780103

20 Victor Manuel Nuñez R. Conductor

21 Alfredo V. Sánchez S. Vigilante

22 Alejandro Ruíz M. Responsable, proyecto de jóvenes.

23 Pedro José Gutierrez Conductor

GRUPO DE HOMBRES CONTRA LA VIOLENCIA, Tel: Managua 663970

24 Luis Castillo López Miembro del grupo

25 Aníbal Martínez A. Miembro del grupo

SERVICIO AUSTRIACO DE COOPERACION, Contiguo a la librería Hispamer, Apartado 128, Managua. Tel: 73550.

26 Rey Danilo Brenes L. Vice Coordinador

INAA/SNV, NUEVA GUINEA, Zelaya Central. Tel: (085) 8001/80098

27 Remigio Rivas B. Administrador social

28 Carlos J. Rivas N. Director DAR-INAA

29 Ariel León B. Promotor social

30 Osmundo S. Orozco Responsable de promoción social.

31 Isidoro Guzmán S. Promotor social

32 Freddy Aragón S. Coordinador UNOM

33 Douglas Sandino D. Responsable de Microcuenca

34 Efrain Duarte O. Promotor social.

CIAM, Del Cine Altamira, 4 cuadras al lago, Managua.

Telefax: 783266

35 Félix R. Delgado S. Investigador

CIBE (Cooperativa de Información Iboamericana), Calle Virginia 520, Reparto San Juan, Managua 71155

36 Luis Godínez Corresponsal Internacional

SNV (Servicio Voluntario Holandés). Tel: Managua 70817/785181.

37 E. Ariel Montes de Oca Vice Coordinador

INDIVIDUAL

38 Jah Lucky Dessables Del Gimnasio Hércules, 1 cuadra al lago, 25 vs abajo, Managua. Tel:74018

EQUIPO COORDINADOR

39 Freddy Morales Coordinador, equipo rural, CANTERA.

40 Ramón González Equipo rural, CANTERA.

41 Patricio Welsh Equipo rural, CANTERA.

 

 


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