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EL ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO (IDH)

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EL ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO (IDH)

 

Capacidad humana básica, punto de partida del IDH

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha estudiado a lo largo de esta década la medida del desarrollo humano en más de 170 países. Para ello, ha promovido la elaboración teórica y metodológica y la investigación sistemática con las que ha diseñado el Indice de Desarrollo Humano (IDH), que permite clasificar a los países según el grado alcanzado por la capacidad humana básica en cada uno.

El IDH mide la capacidad adquisitiva real de la gente, su esperanza de vida, su longevidad, y sus niveles de salud, de educación y de vida con base en un amplio complejo de indicadores que no abarcan exclusivamente al producto nacional bruto ni se centran en él.

Los Informes Anuales del PNUD acerca del desarrollo humano comenzaron a difundirse en 1990 sobre la base mencionada, y su metodología ha ido perfeccionándose año con año. Por ejemplo, en 1991 se agregó un examen de los desembolsos nacionales despilfarradores (como los de tipo militar y los de algunas empresas públicas) que podrían ser reestructurados para dar prioridad a los gastos en educación básica, atención primaria de salud y similares. Así, se supo, entre otras cosas, que los llamados países en desarrollo dedican más del 25% de su Producto Nacional Bruto (PNB) al presupuesto, pero menos del 10% a atender las necesidades de desarrollo humano. También mostró que en esos países se dedica a las áreas de prioridad humana menos del 7% de la ayuda internacional que reciben.

En 1992, el informe se centró en la manera en que los mercados mundiales satisfacen o dejan de satisfacer las necesidades humanas. Así se reveló que esos mercados hacen perder a los países en desarrollo oportunidades económicas por un valor diez veces superior al monto que reciben como ayuda del exterior. Y también que la disparidad del ingreso mundial, duplicada en las tres últimas décadas, se traduce en el hecho de que el 20% más rico de la población tiene ingresos 150 veces mayores que el 20% de la gente más pobre.

Para 1993, el Informe se detuvo en la participación de la gente en los acontecimientos y procesos que configuran sus vidas, en la seguridad de las personas y no sólo de las naciones.

Al desagregar sus datos por grupos de población, por primera vez señaló la disparidad entre el desarrollo de los hombres y el de las mujeres.

El Informe de 1994 exploró la seguridad humana en la vida cotidiana de las personas y se sugirió un programa para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social partiendo de la premisa de que sin paz no puede haber desarrollo, pero sin desarrollo la paz está amenazada. Ahí se definió el concepto de Desarrollo Humano Sostenible o Sustentable (llamado también Desarrollo a Escala Humana).

En 1995, el Informe mostró que ningún país del mundo trata a sus mujeres igual que a sus hombres, lo que resulta muy desalentador después de tantos años de debate sobre la igualdad, de luchas de las mujeres y de cambios en muchas legislaciones nacionales.

Con este último ajuste, los países se reclasifican: algunos descienden varios lugares en la clasificación general y otros ascienden.

De esa manera, el IDH comenzó a dar cuenta de la medida de la expropiación, la exclusión y la discriminación de que son objeto las mujeres en todo el mundo, aún en aquellos países en que están más atenuados estos tres elementos que definen la opresión genérica.

En 1996 el Informe, basado en datos de 1993, comprueba que el crecimiento económico y el desarrollo humano van de consuno en el largo plazo, pero no hay vínculo automático entre ambos.

Objetivos del establecimiento del IDH

La presentación del IDH tiene como fin captar la mayor cantidad posible de aspectos del desarrollo humano en un solo índice compuesto, y caracterizar los logros de cada país en una clasificación que pone de manifiesto las variaciones.

A esta simplificación de la complejidad real se llega tras un estudio de múltiples informaciones referidas a tres aspectos que son objetivos fundamentales en la ampliación de la capacidad humana básica, y que conforman los indicadores del IDH:

  • Vida larga y saludable
  • Conocimientos adecuados
  • Nivel de vida decoroso

El valor del IDH asignado a cada país indica lo que tiene que avanzar para alcanzar esas metas. El IDH reduce los tres aspectos a una medida común, a través de la medición del logro correspondiente a cada indicador en tanto distancia relativa del objetivo. Los valores de cada variable son fijos y se reducen a una escala que va del 0 al 1, en la cual se ubica cada país.

El informe de 1996 presenta estos datos relacionados con la clasificación de 174 países :

  • El mayor IDH alcanzó la calificación de 0.951, y el menor 0.204.
  • El índice promedio de alto desarrollo humano fue IDH 0.901, y 0.804 marcó el límite inferior de esta categoría integrada por 57 países (México se ubicó en el lugar 48, correspondiente al IDH 0.845).
  • El IDH 0.796 inicia la categoría del desarrollo humano medio que agrupa a 69 países, con promedio de 0.647 y cuyo menor IDH es O.504.
  • La categoría de bajo desarrollo humano es ocupada por 48 países con IDH promedio de 0.396. que se inicia en 0.481 y concluye en el mencionado 0.204.

A continuación se presenta la clasificación, con datos de 1993, de 174 países según su IDH. De acuerdo con los tres grandes aspectos que examina el IDH, para cada país se despliega la esperanza de vida al nacer y su correspondiente índice (medida de la vida larga y saludable), las tasas de alfabetización de adultos y de matrícula combinada en tres niveles con su índice (medida de los conocimientos adecuados) y el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita con su propio índice (medida del nivel de vida decoroso). La información se completa con el IDH de cada país y con una cifra positiva o negativa que indica la diferencia del PNB con el IDH.

Cabe señalar que la clasificación de los países según su IDH difiere substancialmente de su clasificación según el PIB real per cápita (16 países tienen una clasificación 20 puntos mejor según el IDH que según el PIB, y hay 21 países cuyo PIB es 20% mayor que su IDH).

Hay que señalar también que durante las últimas tres décadas se ha incrementado el desarrollo humano. La gráfica que sigue muestra que en 1960 gran parte de la población mundial vivía en condiciones de bajo desarrollo humano y muy poca en desarrollo elevado, mientras que para 1992 la distribución de la población había cambiado para ubicarse mayoritariamente en el desarrollo humano medio y en mucho menor medida en el desarrollo humano bajo.

Por otra parte, se ha estudiado el IDH conforme a ciertas características de algunos países en una operación denominada desagregación, que permite revelar disparidades internas, por ejemplo, por regiones.

Otra medida que ofrece el Informe de 1996 es la de las privaciones humanas. Se basa, entre otras cosas, en el registro de los millones de personas que en cada país carecen de servicios de salud, agua potable y saneamiento, el número de adultos y de mujeres mayores de 15 años mantenidos en el analfabetismo, el de los niños que no asisten a la escuela primaria, y el de los desnutridos menores de 5 años. Sólo algunos países presentan las características de este análisis sinóptico (por ejemplo, ninguno de los que ocupan los primeros 21 lugares del IDH, pero sí casi todos los demás). Veamos: 

El IDH y la Perspectiva de Género

Una evocación teórica y metodológica

La construcción histórica del paradigma del desarrollo humano ha sido una vasta confluencia de perspectivas teóricas, metodológicas y políticas que, como ya se ha visto, estimula el reconocimiento de las inequidades y desigualdades, y permite fundamentar reivindicaciones y rutas de transformación.

Cada sujeto histórico, desde su propia condición y su crítica al orden del mundo que no tiene entre sus fines la coexistencia y el bienestar, ha aportado la dimensión humana del paradigma. En él es fácil apreciar un entretejido de sujetos, intereses y alternativas en las que concurren multitud de intereses y alternativas particulares, así como la voluntad y el esfuerzo de satisfacerlas sin discriminación ni privilegios.

Así, en procesos complejos se han hallado a todos los sujetos que en los niveles de la práctica, la política y la cultura inventado y formulado poco a poco el paradigma del desarrollo humano sustentable.

Las mujeres son tal vez el sujeto histórico que más dificultades y oposición ha encontrado para que su cultura se integre también al paradigma. Sin embargo son uno de los conglomerados humanos que más han contribuido a su elaboración trastocando concepciones y prácticas que parecían incuestionables en los procesos democratizadores, y añadiendo al paradigma la Perspectiva de Género.

La gran innovación que aportaron las mujeres fue su propia irrupción. Hace unos años las sociedades y sus procesos de desarrollo se definían como si en el mundo sólo hubiera hombres, con una visión androcéntrica, con pretensiones de indiferenciación y con referentes simbólicos y culturales masculinos y claramente patriarcales.

El reconocimiento de esa situación y las acciones civiles, gubernamentales e internacionales emprendidas para comprenderla mejor e iniciar su transformación, parecen evocar estas palabras publicadas por Simone de Beauvoir en 1949:

La mujer siempre ha sido, si no la esclava del hombre, al menos su vasalla. Los dos sexos jamás han compartido el mundo en pie de igualdad; y todavía hoy, aunque su situación está evolucionando, la mujer tropieza con grandes desventajas. En casi ningún país es idéntico su estatuto legal al del hombre; y, con frecuencia, su desventaja con respecto a aquél es muy considerable. Incluso cuando se le reconocen en abstracto algunos derechos, una prolongada costumbre impide que encuentre en los usos corrientes su expresión concreta. Económicamente, hombres y mujeres casi constituyen dos castas distintas; en igualdad de condiciones, los primeros disfrutan situaciones más ventajosas, salarios más elevados, tienen más oportunidades de éxito que sus competidoras de fecha reciente. En la industria, la política, etcétera, los hombres ocupan un número mucho mayor de puestos, y son ellos quienes ocupan los más importantes.

Cuando para establecer el IDH comenzaron a considerarse las diferencias en las situación vitales de las mujeres en relación con las de los hombres, pudo evidenciarse con datos concretos, país por país, que las capacidades humanas básicas no se desarrollan en ninguna parte de manera equitativa, igualitaria y justa.

La disparidad como constante

Al ubicarse la definición del IDH en la Perspectiva de Género, no pudo seguir soslayándose que sin equidad el desarrollo no es neutro, pues depende de los procesos históricos que confluyen en su contenido, del tipo de formación social y económica prevaleciente en el país que se analice, del tipo de Estado y de las políticas prevalecientes en cada país, de la relación de los gobiernos con las sociedades, de las características y el dinamismo de ambos, y de la cultura desplegada en cada caso.

Sólo conociendo los resultados que esta conjugación de factores produce en la realidad, es posible descubrir la medida en que la vida de mujeres y hombres está hecha de disparidades manifiestas en las condiciones de sus vidas y en sus posibilidades de acceso a oportunidades, espacios y bienes materiales y simbólicos. Y este conocimiento permite aquilatar las verdadera dimensiones del dominio y de la opresión de género.

Lo anterior incluye los estragos que la condición y las situaciones de vida de los hombres producen en ellos mismos a través de la competencia, la violencia, y el derecho a dominar y depredar. Tal derecho ha sido asignado a los hombres en espera de que lo ejerzan puntualmente. Con él se busca dejar intocado el orden organizador de los modos de vida basados en privilegios y poderes que facilitan el desarrollo personal de los hombres y el de sus grupos de adscripción según las áreas de interés masculinas, y que generan la dependencia, la exclusión, la marginación y la subordinación de las mujeres y del resto de las personas sometidas a la autoridad patriarcal.

Sin embargo, desde su condición y a costa del desarrollo que no alcanzan como personas ni como género, las mujeres contribuyen al desarrollo de quienes pueden alcanzarlo en plenitud. Además, ellas se obligan a reproducir las diversas formas de opresión. Estas se traducen en todos los casos en desigualdades, inequidades e injusticias que hacen víctimas de la expropiación masiva, la acumulación reducida y las posibilidades miserables tanto a hombres como a mujeres.

La pobreza y el empobrecimiento, la ignorancia y la segregación de los espacios del saber, la desvalorización, la vulnerabilidad en los ámbitos domésticos y públicos, la inseguridad y el miedo, la agresividad, el control autoritario, la convivencia social violenta, son quizá los rasgos más crueles de la vida de las mujeres y de los demás oprimidos.

Excluir a los oprimidos de los beneficios del desarrollo ha producido lastres en el desarrollo global de la humanidad. Sin la vigencia milenaria de los principios de la opresión patriarcal que ha excluido virtualmente a la mitad de cada país, de cada región de cada ciudad, de cada barrio y de cada localidad, nuestro mundo sería completamente otro y el sentido de la vida de cada quien sería totalmente diferente.

Con los movimientos en favor de la equidad que se han desplegado en todo el mundo durante las últimas dos décadas y media, sobre todo con los movimientos de mujeres, las mujeres de los países pobres han logrado reducir la disparidad entre ellas y los hombres en materia de escolaridad. A pesar de ello y de la importancia que tiene el acceso a la educación, las disparidades que persisten en la participación económica y política de hombres y mujeres son aún enormes y muestran, precisamente, las dimensiones reales de la exclusión. Y cuando las mujeres participan en la economía como asalariadas, lo que reciben como pago por su trabajo siempre es inferior a la remuneración de los hombres por labores idénticas o equivalentes.

También es evidente la reducida presencia de las mujeres en los empleos administrativos y ejecutivos, entre los profesionistas del cuadro orgánico de las Naciones Unidas, y en la asignación del Premio Nobel como reconocimiento a sus aportaciones a la paz, la literatura, la fisiología, la medicina, la química, la física y la economía.

 

SÍNTESIS DE LA DISPARIDAD GENÉRICA

presencia proporcional de las mujeres en los espacios escolares y de participación económica, política y de toma y ejecución de decisiones.

 

Los índices de desarrollo relacionado con la mujer (IDM) y de desarrollo relativo al género (IDG)

En 1995 El PNUD avanzó en la investigación con Perspectiva de Género elaborando el Indice de Desarrollo Relacionado con la Mujer (IDM), para medir el adelanto en la capacidad humana básica reflejando la desigualdad entre mujeres y hombres.

El IDM, reelaborado y denominado en el Informe de 1996 en índice de desarrollo relativo al género (IDG) tuvo como propósito reflejar la desigualdad de género en los mismos aspectos de la capacidad humana básica contenidos en el IDH.

En el Informe de 1996 se calculó el IDG de 137 países. Como se verá, con esta medición los países pueden cambiar la posición que tienen conforme al IDH (tómese en cuenta al leer los puntos de diferencia entre el IDH y el IDG, que éste se calculó para 37 países menos que el anterior): por ejemplo, Canadá tiene un déficit de -1 respecto de su clasificación por IDH, Suecia gana 8 puntos, Japón pierde 9, Finlandia gana 1, Francia pierde 1 y España pierde 10, Austria no cambia, Dinamarca gana 10 puntos y México pierde 4.

El índice de potenciación de género (IPG)

Este índice es una nueva elaboración del que previamente se llamó índice de potenciación de la mujer (IPM). Se concentra en el grado de participación de hombres y mujeres, y mide la desigualdad de género en esferas claves de participación económica y política, así como en lo que se refiere a la toma de decisiones.

Conforme al Informe de 1996, entre 104 países examinados, el máximo IPG es de 0.786, sólo 10 países superan el IPG 0.600, y 29 países lo tienen inferior a 0.300.

El IPG se establece con referencia a los porcentajes en que las mujeres ocupan en cada país:

  • escaños parlamentarios
  • puestos ejecutivos públicos y privados
  • puestos profesionales y técnicos
  • el ingreso proveniente del trabajo

En el cuadro siguiente se reclasifican los países según el IPG y se muestra la diferencia entre esta clasificación y la basada en el IDH (tómese en cuenta que para el IDG se examinaron 70 países menos que en la clasificación según IDH).

Con referencia a los 104 países de los que se cuenta con información y cálculos referidos al IPG, ha sido posible establecer el siguiente panorama de la disparidad de género, que da una mejor idea de cómo se vive en cada país conforme a la diferencia que experimentan las mujeres respecto de la capacidad humana básica.(Un balance general deja ver, de ese panorama, el paisaje latinoamericano y caribe; y un examen a vuelo de pájaro permite hacerse una idea bastante certera de lo que acontece con el trabajo de las mujeres y con el de los hombres, cuando se computa lo que a ellas no les es remunerado):

Aumento de la capacidad humana básica, con limitación de oportunidades para las mujeres En el Informe de 1995 (cuando aún se utilizaban el IDM y el IPM), la situación de la desigualdad de género fue resumida en la siguiente gráfica:

Para llegar a los índices

A continuación se enumeran los indicadores e índices previos necesarios para definir en cada país los índices, clasificar a los países y elaborar otras informaciones pertinentes para comprender la situación actual del desarrollo humano en general y desde la Perspectiva de Género en particular.

  1. Para el IDH
  • Vida larga y saludable
  • Esperanza de vida al nacer
  • Conocimientos adecuados
  • Tasa de alfabetización de adultos
  • Tasa de matrícula combinada, primaria, secundaria y terciaria
  • Nivel de vida decoroso
  • PIB real per cápita
  1. Para el IDG
  • Esperanza de vida al nacer, diferenciada para mujeres y hombres
  • Tasa de alfabetización de adultos y de adultas
  • Tasa de matrícula escolar combinada, para mujeres y para hombres
  • Porcentaje de participación masculina y femenina en el ingreso proveniente del trabajo

c. Para el IPG

  • Porcentaje de escaños parlamentarios ocupados por mujeres
  • Porcentaje de puestos ejecutivos y de gerencia ocupados por mujeres
  • Porcentaje del ingreso femenino proveniente del trabajo
  1. Otras informaciones que se combinan con las anteriores para:

i. presentar una sinopsis del desarrollo humano

(que cuando es posible y conveniente también procede cuantificar por género):

  • Población con acceso a servicios de salud, agua potable, saneamiento
  • Oferta calórica diaria
  • Ejemplares de diarios editados por cada 100 habitantes
  • Número de televisores por cada 100 habitantes
  1. observar las tendencias del desarrollo humano
  • Mortalidad de al nacer
  • Mortalidad de lactantes
  1. Niños menores de 5 años con peso insuficiente
  2. medir el avance en las capacidades de las mujeres
  • Tasa de fecundidad total
  • Tasa de mortalidad materna

iv. conocer la participación de las mujeres en la economía y en la política

  • Número y porcentaje de las mujeres que ocupan puestos de:
  • Ejecutivas y gerentas
  • Profesionales y técnicas
  • Empleadas administrativas y vendedoras
  • Trabajadoras en servicios
  • Funcionarias gubernamentales de nivel ministerial e inferior a éste
  1. comprender el significado del esfuerzo femenino en la procreación y la crianza
  • Porcentaje de mujeres embarazadas de 15 a 49 años de edad con anemia
  • Porcentaje de partos asistidos por personal de salud capacitado
  • Porcentaje de niños con bajo peso al nacer
  • Tasa de mortalidad materna
  • Tasa de mortalidad de lactantes
  • Tasa de mortalidad de menores de 5 años
  • Porcentaje de madres que amamantan 6 meses
  • Tasa de uso de la terapia de rehidratación oral
  • Porcentaje de niños menores de 5 años con peso insuficiente
  • Porcentaje de niños y niñas de un año totalmente inmunizados contra tuberculosis y sarampión

vi. contar con otras informaciones sobre salud y relacionarlas con las funciones asignadas tradicionalmente a las mujeres y con la participación en ellas de los hombres

  • Casos de sida por cada 100 mil habitantes
  • Casos de paludismo por cada 100 mil habitantes
  • Número de habitantes por médico
  • Número de habitantes por enfermera o enfermero
  • Porcentaje de discapacitados en la población
  • Porcentaje del PIB que representa el gasto público en salud
  1. medir la salud alimentaria para relacionarla con las funciones tradicionalmente asignadas a las mujeres y con la participación en ellas de los hombres
  • Indice de producción de alimentos per cápita
  • Porcentaje del PIB que representa la producción agrícola
  • Porcentaje del consumo de alimentos en el consumo doméstico total
  • Oferta calórica per cápita
  • Porcentaje de la importación de alimentos en el total de importaciones
  • Cantidad de cereales importados y recibidos como ayuda alimentaria

viii. conocer los desequilibrios en la enseñanza y ubicar en ellos a las mujeres

  • Relación alumnos-profesores
  • Porcentaje de la matrícula secundaria técnica respecto del total de la secundaria
  • Porcentaje de la matrícula terciaria en ciencias aplicadas, del total de la terciaria
  • Porcentaje de estudiantes que estudian fuera del país
  • Porcentaje del PNB representado por el gasto público en educación
  • Porcentaje del gasto público en gasto para educación
  • Porcentaje del gasto público en enseñanza primaria, secundaria y superior
  1. enterarse de las dimensiones de la delincuencia y de las formas en que afecta a hombres y mujeres
  • Número de presas y de presos por cada 100 mil habitantes
  • Clasificación de delitos y crímenes, y formas de participación de mujeres y hombres en ellos
  • Asaltos a hombres y a mujeres, en sus casas y en sitios públicos
  • Violaciones de niñas, jóvenes y adultas
  • Identificación de violadores
  • Violadores denunciados, enjuiciados y sentenciados
  • Procedimiento de denuncia de violaciones y violadores
  • Violencia doméstica contra niñas y mujeres, posibilidades de denunciarla y secuelas reales de las denuncias
  • Atención a las mujeres violadas y víctimas de la violencia doméstica
  • Proyectos de prevención de la violencia contra las mujeres

x. saber las posibilidades de acceso de hombres y mujeres a las comunicaciones

  • Número de radios por cada mil personas
  • Número de televisores por cada mil personas
  • Número de personas inscritas en bibliotecas
  • Número de títulos de libros y de ejemplares publicados por cada 100 mil personas
  • Toneladas de papel de imprenta y de escritorio consumido por cada 100 mil personas
  • Número de estafetas de correos por cada 100 mil personas
  • Número de líneas telefónicas convencionales por cada 100 personas
  • Minutos por personas utilizados en llamadas telefónicas internacionales
  • Número de faxes por cada 100 personas

Número de teléfonos celulares por cada cien personas

xi. definir el estado real del empleo de mujeres y hombres

  • Porcentaje de la población en edad activa
  • Proporción de mujeres de 15 años y más en la población en edad activa
  • Porcentaje de hombres y mujeres en edad activa dedicados a la agricultura, la industria y los servicios
  • Tasa de crecimiento anual del empleo remunerado, en hombres y en mujeres
  • Tasa de desempleo femenino y masculino
  • Efectos de los ajustes estructurales en el empleo y la remuneración de hombres y mujeres

(Informe del PNUD, 1995)

xii. percatarse de las dimensiones de la riqueza, la pobreza y la inversión social

  • PIB real y PNB per cápita
  • Proporción de ingresos de los hogares, con especificación por grupos de monto
  • Proporción de unidades domésticas con ingresos total o principalmente femeninos
  • Población de pobres, mujeres y hombres, en el campo y en la ciudad
  • Porcentaje del PIB y del PNB en los gastos en prestaciones de seguridad social, educación y salud

xiii. comprender mejor la situación nacional e imaginar reestructuraciones en la asignación de recursos a los proyectos con Perspectiva de Género

a). conocer los desequilibrios en las corrientes de recursos

a). conocer los desequilibrios en las corrientes de recursos

  • Monto de la deuda externa y porcentaje de la misma en el PNB
  • Porcentaje de exportaciones en el servicio de la deuda
  • Total de asistencia oficial al desarrollo como porcentaje del PNB y per cápita
  • Porcentaje de las importaciones respecto de las exportaciones
  • Relación de intercambio
  • Balanza de cuenta corriente antes de transferencias oficiales

b). conocer los desequilibrios entre gasto militar y policiaco, y utilización de recursos

  • Monto, porcentaje del PIB y equivalente per cápita del gasto militar
  • Relación porcentual entre gasto militar y policiaco, y gastos en educación y salud
  • Monto de las importaciones de armamento, proporción del gasto público e índice anual de incremento
  • Total de miembros de las fuerzas armadas

c). observar el incremento de la urbanización

  • Porcentaje de la población urbana en la población total
  • Tasa de crecimiento anual de la población urbana
  • Población en ciudades de más de 100,000, 500,000, un millón y dos millones de habitantes, su porcentaje respecto de la población total y de la población urbana
  • Población, proporciones y tasas de crecimiento de las tres ciudades más grandes

d). hacer el balance de los recursos naturales

  • Superficie de las tierras
  • Porcentaje de la superficie forestada
  • Porcentaje de la superficie cultivable
  • Porcentaje de la superficie de regadío
  • Superficie deforestada por año y tasa anual de deforestación
  • Superficie reforestada anualmente
  • Producción anual de leña y carbón
  • Recursos hidráulicos internos renovables
  • Extracción anual de agua dulce como porcentaje de los recursos hidráulicos y per cápita

e). advertir el consumo de energía

  • Producción total y como porcentaje de las reservas de carbón, gas natural y petróleo crudo
  • Tasa anual media de aumento de la producción de energía comercial
  • Tasa media anual de aumento en el consumo de energía comercial
  • Consumo de energía comercial equivalente de petróleo, en kilogramos per cápita y como porcentaje del PIB
  • Importación de energía comercial

f). estar al tanto del rendimiento económico

  • PNB y su tasa de crecimiento anual, en general y per cápita
  • Tasa media anual de inflación
  • Crecimiento anual de las exportaciones
  • Crecimiento anual de los ingresos fiscales
  • Superávit y déficit presupuestario, total y como porcentaje del PIB

 

Agregados de los indicadores del desarrollo humano por regiones del mundo

Se presentan a continuación seis cuadros de concentración que permiten tener una idea global y rápida de las informaciones enumeradas. El primer cuadro proporciona los promedios referentes al IDH, el IDG y el IPG en once diferentes áreas en que se ha distribuido a todos los países analizados, y dos sinopsis: la del desarrollo humano y la de las privaciones humanas. Los otros cinco resumen, también por regiones, las demás informaciones necesarias para comprender los índices en toda su profundidad. Las mujeres en la evolución de las relaciones genéricas El cuadro siguiente completa con claridad la idea que toda la información presentada en este capítulo proporciona para comprender el significado histórico cotidiano de la condición femenina. Se trata de la comparación, país por país, de lo que acontecía en 1970 y en 1990 en lo que respecta a cinco situaciones básicas de la vida de las mujeres: el trabajo de las niñas, el promedio de edad en que las mujeres se casan, su tasa de fecundidad, la proporción de hogares que ellas encabezan y la manera en que las afectan los conflictos sociales que generan desplazamientos.

Medida de la reducción de las discrepancias de género en 22 años

Para concluir, se presenta una medición de la manera en que durante poco más de dos décadas cambiaron en cada país los indicadores de la capacidad humana básica, punto de partida del IDH y de los índices que ubican a éste en la Perspectiva de Género.

El cuadro que sigue, proveniente del Informe de 1995, establece el índice 100 para la condición masculina referida a la esperanza de vida al nacer (posibilidades de una vida larga y saludable), la escolarización (posibilidades de adquirir conocimientos adecuados) y el empleo (posibilidades de alcanzar un nivel de vida decoroso). En las columnas aparecen los índices comparativos que, en cada rubro, correponden a las situaciones de vida de las mujeres en esos mismos rubros.

Adviértase que esos índices comparativos no aumentan en todas partes o que aumentan relativamente poco o bien que disminuyen, y también que globalmente sigue siendo fundamentalmente válida la afirmación inicial  que puede parafrasearse así: ningún país trata igual a sus mujeres que a sus hombres, y la tendencia a reducir las discrepancias genéricas en poco más de dos décadas no parece ser lo suficientemente acelerada.

Para completar este panorama, es preciso recordar que las mujeres trabajan diariamente durante más tiempo que los hombres.

Los siguientes son datos provenientes del Informe de 1995:

  • En las zonas urbanas de una muestra de países en desarrollo, la carga de trabajo medida en minutos diarios, la realizan las mujeres en un promedio del 53%, y los hombres en un 47%
  • En las zonas rurales de los países en desarrollo, la distribución es de 55% para las mujeres y 45% para los hombres
  • En una muestra de países desarrollados, la distribución es de 51% para las mujeres y 49% para los hombres

Algunas reflexiones más

De la revisión de la información teórica, metodológica e indicativa contenida en este capítulo, resulta evidente que hoy muchos procesos sociales y culturales inéditos transforman la cotidianidad y el futuro inmediato de gran cantidad de personas, instituciones nacionales e internacionales, acciones publicas y civiles. Y que así se perfila el camino hacia la paridad genérica imaginada como alternativa por las mujeres y también por muchos hombres no sexistas.

Hoy es posible medir el avance de la democracia con la participación de las mujeres en el desarrollo y, a la inversa y simultáneamente, se pueden evaluar los procesos de desarrollo por la participación y el alcance de las mujeres en ellos.

Desde la Perspectiva de Género queda claro que las particularidades de la problemática de género en todos los ámbitos sociales, confirman la globalización contemporánea. En ese sentido, se reconoce que los procesos de desarrollo no son nacionales, sino que ocurren en diversos niveles articulados entre sí. La supresión de las desigualdades de género depende del desarrollo local, pero también de las relaciones internacionales.

El concepto de que hoy el mundo es una aldea global, resulta adecuado porque los fenómenos extranacionales influyen decisivamente tanto como los procesos locales en las situaciones nacionales de las mujeres, en la eliminación de la disparidad con los hombres y en la creación de mentalidades paritarias. Por lo anterior puede plantearse que la relación entre mujeres y hombres, y las dificultades para frenar la reproducción del patriarcado, son grandes problemas globales contemporáneos.

Las instituciones gubernamentales, las agrupaciones civiles y todas las fuerzas sociales han hecho conciencia de que uno de los problemas del desarrollo es la marginación de las mujeres y, aunque no estén conformes con la igualdad entre mujeres y hombres, se ha abierto camino el esfuerzo por incorporar a las mujeres al desarrollo.

Ahora ese esfuerzo se realiza con la Perspectiva de Género, y desde ella se ha propuesto dar un giro al desarrollo y convertirlo en un conjunto de procesos de justicia y reordenamiento social que también beneficie a las mujeres y ya no se base en su escarnio.

La nueva concepción del desarrollo con Perspectiva de Género implica la ruptura con todas las concepciones anteriores sobre desarrollo, y supone la irrupción en el campo teórico político del nuevo paradigma. Por eso, la Perspectiva de Género no es sólo un nuevo enfoque, es una nueva concepción del mundo y, por lo que se refiere al desarrollo, modifica la concepción sobre las necesidades humanas:

  • a) al incluir las necesidades de las mujeres
  • b) al modificar las necesidades humanas de los hombres en la medida en que concretan la opresión de las mujeres
  • c) al modificar las necesidades comunitarias, nacionales y mundiales
  • d) al requerir de un camino de desarrollo con sentido humano, a escala humana.

Hoy el desarrollo se concibe ampliado e inclusivo, destinado a abarcar a todos y todas, a construir la igualdad de oportunidades y el acceso equitativo a los bienes, los recursos y los beneficios para todas y todos.

Con la aceptación de estas premisas, ha sido posible conocer las diferencias entre mujeres y hombres en el diagnóstico de las condiciones de desarrollo e igualmente en el diseño y la ejecución de políticas. También en el establecimiento de las legislaciones que lo promuevan para reconocer e incluir a las mujeres como protagonistas y no subsumidas en los hombres, las familias, los niños, los pueblos y las naciones. Es decir, para aceptar a las mujeres como sujetos sociales específicos con definiciones históricas, necesidades, intereses, contribuciones, problemáticas y aspiraciones propias.

Lectura 12:

Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Informe sobre desarrollo humano 1995. Mundi-Prensa, Madrid, 1996. Fómulas para calcular los índices, páginas 123-131.

Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Informe sobre desarrollo humano 1995. Mundi-Prensa, Madrid, 1996. Fómulas para calcular los índices, páginas 123-131.

 


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